|
Polémica de dos
lectores sobre el término neoliberalismo
Carta de Guillermo F. Parodi acerca del término usado por Rivero
Caro
Carta de Horacio Domínguez contestando a Guillermo F. Parodi
---------- o O o ----------
Carta de lector
Guillermo F. Parodi
¿Qué es el neoliberalismo?
Fecha: 2001-12-26
Hoy he recibido vuestro mail de
información. He leído el artículo: 2. En defensa del neoliberalismo
¿Qué es el neoliberalismo? de Adolfo Rivero Caro
Considero que este autor está
confundiendo el liberalismo con el neoliberalismo. No me parece
correcto informar a los lectores solo con la apreciación de un autor
cuando existen otros más conocidos y calificados que él que
justamente distinguen al liberalismo del neoliberalismo.
Si República desea que la
ciudadanía piense por sí misma y desarrolle su espíritu crítico me
parece que sería honesto también dar referencias que justamente
dicen lo contrario de Rivero Caro. Me refiero al historiador y
profesor de la UCLA Perry Anderson, que en HISTORIA Y LECCIONES DEL
NEOLIBERALISMO proveniente de una conferencia dictada la UBA hace un
estudio histórico serio de la proveniencia y de los principios que
sustenta el neoliberalismo.
Lo mismo puede decirse de Susan
George una ciantista política de orígen norteamericano actu! almente
residente en Francia que es la Directora del Observatorio de la
Mundialización. Su artículo Una breve historia del neoliberalismo,
es a mi entender otro refernte importante.
Las direcciones para encontrar
los artículos mencionados son:
Historia y Lecciones del
Neoliberalismo. Perry Anderson.
http://deslinde.org.co/Dsl25/historia_y_lecciones.htm
– Una breve historia del neoliberalismo. Susan George.
http://www.attac.org/fra/toil/doc/georgees.htm
Atentamente
PERRY ANDERSON
UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA, LOS
ÁNGELES VERSIÓN EN ESPAÑOL, ALFREDO CAMELO BOGOTÁ
---------------
Carta
del lector Horacio Domínguez
SEIS PROBLEMAS PARA DON
GUILLERMO F. PARODI
Horacio F. Domínguez
27-02-2001
1.- DEL PLANTEAMIENTO DE LA
CUESTIÓN.
El 26-12-01 Guillermo F. Parodi
publicó en "Cartas de Lectores" de RESPUBLICA su juicio sobre el
contenido del artículo "¿Qué es el neoliberalismo? del exiliado
cubano Adolfo Rivero Caro, y, de paso, otro juicio sobre el criterio
de su publicación. G.F.Parodi encara ambos aspectos: encuentra
confusión en el artículo de Rivero e incorrección en RESPUBLICA al
haber escogido un artículo que estimaconfuso, pues hubiera sido "más
honesto", juzga G.F.P., haber publicado a autores más conocidos y
calificados, que no hubieran incurrido en la confusión que él
denuncia. Y recomienda dos trabajos: de Perry Anderson y de Susan
George respectivamente.
2.- DE LA POSIBLE CONFUSIÓN DE
RIVERO CARO:
Según G.F.P., Rivero confunde
el "liberalismo" con el "neoliberalismo". Pero si exceptuamos las
numerosas referencias bibliográficas, en unas 1100 palabras, Rivero
sólo habla una vez de "neoliberalismo", y lo usa para precisar un
liberalismo tardío, posterior a 1974, seguramente refiriéndose a
Reagan y Thatcher. Rivero enfatiza los últimos veinte años de una
rica corriente de opinión con tres siglos de historia. Para mí, hay
un solo liberalismo, y es "liberalismo" a secas. Es el que se apoya
en Locke, en Adam Smith, en Ferguson, en Tocqueville, en Bastiat, y
pasa por la escuela austriaca de economía y la Sociedad Mount
Pèlerin hasta llegar a hoy, constituyendo un cuerpo de doctrina con
autores como von Mises, Hayek, Röpke, Hazlitt, Rothbard, Sennholz,
Kirzner, y muchos otros, entre los que incluyo a nuestro compatriota
Alberto Benegas Lynch (h) y los colaboradores de las Fundaciones
ESEADE, ATLAS y la recentísima HAYEK, por ejemplo. Y menciono a
estos autores porque ningu! na voz autorizada del liberalismo (la
excepción sería Rivero) habla de "neoliberalismo", voz cuyo uso
monopolizan los detractores del liberalismo, como marxistas
diversos, socialistas, comunistas, socialdemócratas y populistas
varios. Justamente entre nosotros el citado Benegas Lynch (h) ha
escrito hasta el cansancio refutaciones sobre el uso de
"neoliberalismo", una suerte de barbarismo que no responde a fines
ilustrativos que puedan justificarlo ni es usado por ningún autor
relevante del pensamiento liberal. Tampoco debemos ‘regalar’ el
término ‘liberal’ a los radicales anglosajones de izquierda y
debemos invitarlos a que se pongan la camiseta propia de su club,
sea socialdemócrata, socialista o la que corresponda. He podido
comprobar que la mayoría de quienes usan la voz "neoliberalismo"
(por ejemplo, los colaboradores de "Le Monde Diplomatique") no sólo
no comparten los postulados de la sociedad abierta sino que parecen
no entenderlos siquiera. Cl! aro que si ello sucediese, quizá
multiplicasen su rechazo, desde tras las rejas de su encierro
ideológico. Pero publicar trabajos de von Mises o de Hayek desde un
portal denominado "En defensa del neoliberalismo" me parece un
cierto despropósito, y haré llegar una copia de esta carta a Rivero
Caro para que, como contribución a un buen decir y a una
comunicación eficiente, invitarlo a considerar el abandono de un
término que más confunde que aclara.
3.- DE LAS CERTEZAS DE G. F.
PARODI.
Apostrofa G.F.P.: "No me parece
correcto informar a los lectores (de Respublica) sólo con la
apreciación de un autor. Yo podría coincidir con G.F.P. si
estuviéramos evaluando un texto escolar. Aunque los autores de
libros de texto tienen firmes posiciones tomadas en los temas
controvertibles (que son todos, incluidos los enunciados
paradójicos), es necesario que ofrezcan a los estudiantes, tanto los
argumentos como la bibliografía de las diferentes posiciones
encontradas. Pero esto no sería imprescindible para los niveles de
postgrado, por ejemplo, que no se apoyan en una bibliografía tipo
manual-escolar. Niveles donde el carácter especializado y superior
de la información que se comparte supone la posesión de la
información de base en todos los participantes, lo que eximiría de
tener que "hacer oir todas las campanas" . Aunque igualmente
deberemos hacerlo a pedido de cualquier interviniente, pues la
polémica y la controversia son invalorables métodos de aprendizaje.
Es e! l caso de la relación de RESPUBLICA con sus lectores.
Claro que RESPUBLICA hubiese
dado razón a Parodi si hubiese censurado su carta. Sin embargo, "le
dio micrófono" con total amplitud, incluyendo las dos referencias en
la red de Perry Anderson (de U.C.L.A.) y Susan George ("Observatoire
de la Mondialisation", grupo ATTAC) recomendadas por G.F.P.
Referencias tan precisas las que Respublica difundió, que en pocos
segundos ya había ‘bajado’ los correspondientes textos a papel.
Aunque a G.F.P. no le pareció correcto haber ilustrado con Rivero
Caro, a mí me parece que se trató de una actitud abierta e
inobjetable, que incluso incorporó las objeciones de G.F.P..
4.- PENSADORES CONOCIDOS Y
CALIFICADOS.
Dijo G.F.P.: "no me parece
correcto informar a los lectores sólo con la apreciación de un autor
cuando existen otros más conocidos y calificados que él, que
justamente distinguen al liberalismo del neoliberalismo". En mi
opinión, aquí la erró fiero, don Parodi. El criterio "más conocidos"
no garantiza mucho. Silvia Súller es bastante más conocida que Mario
Bunge, y hasta suele decir bastante más arbitrariedades que nuestro
tajante epistemólogo (lo que no es poco). Carlos V. Corach o
Bernardo Neustadt son más conocidos que Martín Krause o que Carlota
Jackisch, por ejemplo (al menos por sus apariciones en radio o TV,
por ejemplo). Pero hasta dónde sé, Enciclopedia Británica
difícilmente elegiría a los encargados de redactar la ‘entrada’
sobre liberalismo atendiendo a que sean ‘conocidos’. Anderson es un
profesor muy popular entre los radicals de la West Coast, en tanto
que la única Susan George conocida es la actriz de "Los Perros de
Paja" (1972, jun! to a Dustin Hoffman) o "La fuga del Loco y la
Sucia" (1981, con Peter Fonda). Claro que si se tratase de la misma
persona, sería elogiable su ‘ascenso’ del cine de Hollywood al mundo
de las ciencias sociales. Ascenso o recorrido de un largo camino,
como el que lleva de Soledad Silveyra a Alicia Moreau de Justo, de
Tita Merello a Margaret Thatcher, de Juanita Larrauri a Victoria
Ocampo. No porque la labor actoral sea algo denigrante sino que, per
se, no calificaría para opinar sobre el liberalismo. Nunca
encargaría a Perry Anderson el aclarar las cuestiones del
liberalismo, aunque sí podría hacerse cargo de redactar el capítulo
"antiliberalismo". Pero convengamos en que no hubiera sido justo
comisionar a Mauricio Macri, a Diego Maradona o a Román Riquelme el
escribir la historia del Club River Plate, o haber encargado a los
directores de tango Héctor Varela o Juan D’Arienzo una biografía más
o menos ecuánime sobre Astor Piazzolla. Asimismo, denominar a Ander!
son y a la George como especialistas más calificados que Rivero Caro
sería materia altamente opinable. Los conceptos de ambos distan de
tener abrumador consenso, salvo en las capillas de la izquierda
contemporánea, y los artículos recomendados exhiben una serie de
lugares comunes de ese ‘pensamiento único’ que campea en sitios como
las facultades de Cs. Sociales o de Filosofía de la U.B.A. Yo
sostengo que la izquierda (y Perry Anderson lo es) tiene derecho,
más allá de sus fracasos, a seguir opinando libremente. Lo que no
hay derecho es a que dejemos que una izquierda maltrecha tras la
caída del Muro de Berlín y la apertura de los archivos secretos de
la exURSS, se arrogue el derecho de establecer desde sus numerosas
cátedras el pontificar sobre qué es liberalismo y qué no lo es, como
nos aconseja la carta de G.F.P. Porque esa izquierda, por ejemplo,
proclama a los cuatro vientos que liberalismo son Menem, Yeltsin,
Bucaram, Fujimori, los Alsogaray, Jorge Pirra, D! omingo Cavallo o
Carlos Albamonte. Y es una izquierda que domina las cátedras de una
Universidad donde los estudiantes de Cs. Económicas desconocen
quiénes son Von Mises o Hayek, donde los poderosos centros
estudiantiles reparten planes Trabajar entre sus activistas y son
poderosos emporios de ediciones de apuntes, en tanto que su rector
colecciona apartamentos, no en Pyongyang o en La Habana sino en los
vituperados EE.UU. La objetividad de esa izquierda de los medios
docentes y académicos que pretende repartir credenciales sobre quién
es o no es liberal, sería como que en una clase quisiéramos explicar
qué es el socialismo según los textos de Ceausescu, Pol-Pot y
HoChiMihn, y nos olvidáramos de analizar a Marx. Pero ése es el
clima de ‘prestigiosas’ universidades del primer mundo, como las que
acogen al prof. Anderson y a tantos otros. Algo diferente de la
abierta posición de Respublica cuando reprodujo la carta del lector
Parodi con todas sus referencias biblio! gráficas.
5.- UN ESTUDIO HISTÓRICO SERIO.
G.F.P. denomina "un estudio
histórico serio" al art. de Anderson que nos recomienda, y que
identifica con los datos que siguen:
(<http://deslinde.org..co/Dsl25/historia_y_lecciones.htm)>.
Justamente este trabajo está taxativamente recomendado (ver el
contenido del mismo) por cinco entidades cuyo nivel académico se
puede colegir: 1) Organización "Los Sin Tierra" de Brasil; 2) Unión
de Sindicatos de Corea del Sur; 3) Federación Campesina de Burkina-Faso;
4) C.A.D.I.M. (Organización por la Anulación de la Deuda Externa del
Tercer Mundo); y 5) ATTAC, Asociación por la Tasación de las
Transacciones Financieras Internacionales. Pero ojo que ésta no es
una broma de la revista HUM® sino las cinco entidades auspiciantes
del trabajo de Anderson, las únicas que el "conocido y calificado
profesor" propone en el propio texto de su artículo. No se trata de
una selección mía, sino de la estricta enumeración del artículo que
nos recomendara el lector Parodi. Claro que estoy prejuzgando sus
denominaciones, pero no parecen las entidades académicas ideales !
para patrocinar "un estudio histórico serio", cual juzga el lector
Parodi. Faltan Moyano y sus amigos piqueteros, y ya podemos servir
la sopa..! Realmente andamos mal en algunos institutos de la U.C.L.A...
En el artículo, dice Anderson que el neoliberalismo copa la partida
por el fracaso de postguerra de las tesis de Keynes y Beveridge.
Olvida Anderson que en el llamado "milagro alemán" no hubo
keynesianismo previo y sí la influencia de la brillante escuela
austriaca de economía, decisiva para el éxito de la experiencia
citada. Por otra parte, Anderson parece olvidar el fracaso de las
dictaduras comunistas, que se derrumbaron sin recibir un solo tiro
de calibre 22, y de cuyas cien millones de víctimas, ochenta lo
fueron como consecuencias de diversas hambrunas dependientes de sus
desaguisados planificadores: los muchachos de la hoz y del martillo
fueron más letales con su cálculo económico que con su paredón...
6.- ÚLTIMAS DÉCADAS.
En esos años setenta, mientras
Europa del Norte aplicaba medidas liberales, la Europa del Sur
eligió modalidades socialdemócratas (Soares, Felipillo González,
Mitterrand, Craxi, Papandreu). Tras el fracaso de esos ensayos,
terminaron apoyando medidas de apertura económica (aunque siguieron
con un elevado gasto público). Por su parte, Corea del Sur, Taiwan,
Singapur, Chile, Bolivia, España, Nueva Zelanda, Suecia e Irlanda,
aplicaron medidas liberales y se destacaron por sobre Corea del
Norte, Cuba, Vientam, Latinoamérica y África, que insistieron con
elevar el gasto público, apostar a un asistencialismo estatal y a
una planificación continuada y tomaron préstamos abultados hasta
conformar deudas externas descomunales. Una historia conocida, a la
que los Anderson & Co. siguen denominando "neoliberalismo". En
síntesis: a) Respublica hizo un tratamiento abierto de la
información; b) Rivero Caro usa el término "neoliberalismo" y le
sugiero lo modifique; c) G.F.Parodi se ap! oya en Anderson & la
George para proponer que neoliberalismo es una suerte de liberalismo
desvirtuado y d) proclamo que "neoliberalismo" carece de validez
conceptual, que es apenas parte del arsenal ideológico y lingûístico
antiliberal, de marxistas, socialistas, y de algunos
socialdemócratas y populistas. El liberalismo es un ente unívoco
sujeto a discusión permanente sobre los elementos que lo integran, y
esta permanente discusión configura un proceso de construcción
continuo, inacabable. Como todas las cuestiones científicas y
filosóficas.
|
|