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México: ¿Dónde
están los desaparecidos? La violencia en México tiene varios matices, pero lo más singular es la ingenuidad con que las autoridades enfocan el tema. La noticia de que un vehículo con 15 mil dólares, armas y drogas fue ocupado durante un operativo militar ha circulado por todos los medios. Al igual que el encuentro de campos, almacenes y laboratorios de drogas, y en ninguno de los casos se producen arrestos. Eso nadie racional lo puede creer, si detrás de todo esto no se esconden oscuros misterios. Es una falta de respeto a la inteligencia humana. Sin embargo, el mayor misterio en México, producto de la violencia son los desaparecidos, con énfasis en los secuestrados. Nadie sale a buscarlos y hay toda una apatía por parte de los órganos judiciales, que espanta. Los familiares de las víctimas son los principales testigos de la indolencia o complicidad de las autoridades. A tal extremo, que muchos permanecen en al anonimato, porque los familiares temen reportarlos a las autoridades. El volumen y el modo operandi se hacen sospechosos. No se justifica que con tantas evidencias nadie se preocupe por los desaparecidos. Testimonios de secuestrados, obtenidos de forma confidencial, porque no se atreven a hacerlos públicos, aseguran que la zona de la frontera de México con los Estados Unidos es una zona de tolerancia para el crimen organizado, tan grande y segura como la zona de despeje que hubo en Colombia. Así se puede apreciar en los relatos de dos guatemaltecos después de ser secuestrado por los Zetas. Ellos partieron junto a otras 28 personas, rumbo a Estados Unidos, pero al llegar a Veracruz fue secuestrado el autobús en que viajaban. En Veracruz trabajaron al servicio de los Zetas por 4 meses, pero al entrar el Ejército a operar en la zona fueron trasladados para Tamaulipas, cerca de la frontera con Estados Unidos. Allí trabajaron por 9 meses reparando caminos, diferentes cultivos de plantaciones para la producción de drogas, pistas clandestinas, etc. Ya transcurridos 13 meses desde su secuestro fueron convocados para que decidieran si querían continuar para los Estados Unidos o regresarse a sus respectivos países. Ellos dos decidieron volverse a Guatemala, entonces los llevaron a una Estación de Buses, le dieron dinero y lo dejaron en libertad. Al resto, prometieron pasarlos para el otro lado, como se dice allá. Los desaparecidos en México, según varios testimonios se encuentran en lugares tan distante, que nunca nadie va por ellos. Los antiguos ranchos de la zona fronteriza han pasado a manos de los carteles de las drogas, por compras voluntarias o por intimidación de sus propietarios. Se infiere que en todos esos ranchos se encuentran los centros de operaciones. Esos túneles que se construyen en la frontera necesitan una gran cantidad de manos de obra, materiales, equipos y una verdadera logística. Eso pudiera justificar la desaparición de buses enteros, sin dejar rastros, como si se evaporaran. Aunque las cifras oficiales no se ajustan a la realidad, el Gobierno mexicano informa de más de 3 mil desaparecidos. Mantener esa cantidad de personas en cautiverio es imposible de ocultar, si hubiese una interacción de la comunidad, los servicios de inteligencia y las autoridades policiales y militares. Según reportes periodísticos se ha podido comprobar la cantidad de evidencias que aún permanecen abandonadas en las fosas clandestinas encontradas. Sin embargo, no se usan para localizar a sus propietarios. Aún en muchas terminales de autobuses permanecen cientos de equipajes pertenecientes a pasajeros que nunca llegaron y las autoridades no los usan como piezas de investigación para posibles desaparecidos. Entre los desaparecidos se encuentran cientos de extranjeros. Incluso, varios norteamericanos, pero las autoridades de los Estados Unidos, como el FBI dicen a sus familiares que no tienen jurisdicción para intervenir en los casos, que dependen de la información que brinden las autoridades mexicanas. Lo que deja a los desaparecidos y sus familiares en total abandona y manos de autoridades, que muchas veces producto del mismo plagio, son parte de los mismos secuestradores. Mientras personas, supuestamente tan buscadas en México como el Chapo Guzmán, mantengan unas relaciones tan normales con su familia, que tuvo tiempo para procrear nuevos descendientes, sin ser detectado por las autoridades, será inútil pensar que alguien está preocupado por encontrar a los secuestrados. Por eso muchos se preguntan: ¿Dónde están los desaparecidos?
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