| En defensa del neoliberalismo |
Aumentan los ingresos en el mundo en desarrollo He aquí algunas noticias malas para aquéllos que se oponen al libre comercio global: no sólo la tendencia mundial hacia una mayor libertad económica se mantuvo estable durante el año pasado, sino que, como resultado de ello, los ingresos de los pobres en mundo están creciendo. La brecha entre el ingreso per cápita de las poblaciones de desposeídos y el del mundo desarrollado se está estrechando. Las buenas noticias para el progreso humano están documentadas en el Índice de Libertad Económica de la Heritage Foundation y el Wall Street Journal para el 2007 que se dio a conocer hace pocos días. Ni otro año de terrorismo islámico, ni el récord alcanzado por los precios del petróleo, ni los temores al peligro chino que circulan en el Congreso han sido capaces de revertir un gradual cambio global que refleja la básica aspiración humana a la libertad individual. Aunque en estos avances no participa toda la humanidad, en aquellos lugares donde la libertad aumentó la gente está prosperando con decisión. Este año, la puntuación promedio de libertad para los 157 países clasificados es la segunda más elevada desde que hace 13 años comenzó a medirse la libertad económica. Está una fracción por debajo de la del año anterior, pero todas las regiones de la Tierra disfrutan de más libertad económica que la que tenían hace una década. Hong Kong, Singapur y Australia, en ese orden, son las tres economías más libres del mundo este año. Estados Unidos ocupa el cuarto lugar. Entre las 20 economías más libres del mundo, Europa cuenta con 12 puestos. Este año el Índice ha sufrido importantes cambios. Uno de ellos es la incorporación de una junta académica asesora de 16 miembros cuya misión es supervisar la metodología, uno de los aspectos más críticos de la encuesta anual. También se modificó la metodología. La encuesta anual sigue clasificando los países a partir de una combinación de factores que incluye la protección de los derechos de propiedad, las tasas impositivas, la intervención del gobierno en la economía, y la política monetaria, fiscal y comercial. Pero este año se le cambió el nombre al factor de “regulación” por el de “libertad para los negocios” con el fin de reflejar el énfasis que se pone en la libertad. Gracias a los datos provenientes del informe anual “Haciendo negocios” del Banco Mundial, esperamos que este factor capte mejor los fluctuantes niveles de libertad empresarial en el mundo. También hemos creado una nueva categoría para medir la “libertad laboral”, esto es, la flexibilidad de las leyes laborales. Por ultimo, la escala de puntuación del Índice será hora de 0 a 100, en lugar de 1 a 5, lo que permitirá una medición global más matizada. Al igual que en ediciones pasadas, el Índice del 2007 analiza también los niveles de ingresos en el mundo y halla que los países económicamente libres gozan de una prosperidad mucho mayor que aquéllos sujetos a una fuerte intervención gubernamental. El PIB per cápita del quintil superior de países, clasificados según la libertad económica, es ahora de casi $28,000, mientras que el del quintil inferior es de menos de $5,000. Según el informe, las mayores tasas de crecimiento del PIB como consecuencia de la libertad económica “parecen crear un círculo virtuoso que promueve ulteriores desarrollos de la libertad económica. Nuestros trece años de datos del Índice sugieren con fuerza que los países que elevan sus niveles de libertad experimentan un crecimiento más rápido de esas tasas”. Este año el Índice vuelve a incluir ensayos importantes sobre las tendencias económicas mundiales. En un trabajo titulado “La desigualdad global disminuye a medida que crece la economía global”, Xavier Sala-i-Martin, profesor de economía de la Universidad de Columbia, destruye el mito del ensanchamiento de la brecha de ingresos. Si bien es cierto que algunos países se están quedando atrás, cuando el factor población forma parte de la ecuación se hace evidente que “la desigualdad del ingreso individual disminuyó considerablemente durante las dos últimas décadas. La razón principal es que los ingresos de algunos de los países más pobres y poblados del mundo (sobre todo China e India, pero también muchos otros países asiáticos) convergieron rápidamente con los ingresos de los ciudadanos de la OCDE”. Claro que a China y la India (que ocupan los puestos 119 y 104 respectivamente) les queda mucho por andar hacia la libertad económica, pero ambos países han conseguido mucho en años recientes. Sala-i-Martin considera que la brecha de la desigualdad sería mucho más estrecha si no fuese por el “pésimo desempeño” de los países africanos. Un segundo ensayo –“La necesidad urgente de libertad laboral en Europa”-- es obra del economista sueco Johnny Munkhammar. Afirma que las economías más avanzadas de Europa restringen la libertad laboral al precio de un crecimiento bajo y un desempleo elevado, mientras que “muchos países del este y el centro de Europa experimentan exitosamente con la libertad”. Al revés de lo que arguyen los socialistas, es una realidad que la libertad laboral y el mejoramiento de las condiciones sociales marchan juntos. Sus conclusiones se podrían aplicar al resto del mundo en todos los campos de la política económica: “la libertad es esencial si el mundo aspira a conseguir más puestos de trabajo y mejores condiciones de vida”.
Mary
Anastasia O’Grady es miembro de la junta editorial de The Wall Street
Journal, y coeditora, junto con Tim Kane y Kim R. Colmes, del Índice de
Libertad Económica del 2007. |