Ortega ayuda a Honduras
The Wall Street Journal
El
modelo chavista llega a Nicaragua
Si Honduras logra preservar su democracia a pesar de las presiones
norteamericanas
para que la abandone, el pequeño país centroamericano puede terminar
dándole las gracias a la Nicaragua de Daniel Ortega.
La semana pasada, el presidente Ortega, sin proponérselo, hizo la
que hasta ahora ha sido la mejor defensa de la decisión de sacar de
la presidencia a Manuel Zelaya. En Nicaragua, los presidentes sólo
pueden gobernar un período, y el de Daniel Ortega expira en el
2011. Sin embargo, el nicaragüense no quiere abandonar el cargo,
por lo que pidió a la Corte Suprema de Justica, controlada por los
sandinistas, que derogara la prohibición constitucional de la
reelección presidencial continua.
La semana pasada, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de
Justicia lo complació. La prensa de Nicaragua informó que la
votación se realizó antes de que tres jueces opositores llegaran a
tiempo para participar en la sesión. Tres jueces suplentes,
sandisnistas todos, ocuparon su lugar y la Corte Suprema le dio
entonces luz verde a Ortega. Éste decretó que la decisión es
inapelable.
Se trata de una maniobra clásica de los hombres fuertes basada en el
modelo de la Venezuela de Hugo Chávez. Sólo algo más de un 30 por
ciento de los nicaragüenses aprueba el desempeño de Ortega, por lo
que a éste le costaría mucho trabajo ganar una elección imparcial
contra una oposición unida. Pero Ortega controla el tribunal
electoral del país, y en las elecciones municipales del 2008 dicho
tribunal se negó a realizar un conteo transparente de los votos.
Además, bloqueó a los observadores internacionales y locales y
fueron muchas las denuncias de fraude. La comunidad internacional
se limitó a contemplar estas anomalías sin hacer nada. Y ahora
Ortega está dando los siguientes pasos chavistas que le permitirán
gobernar indefinidamente.
Los hondureños depusieron a Zelaya porque hizo evidentes sus
designios similares de cambiar la Constitución para volver a
postularse y eternizarse en el poder. Los hondureños son vecinos de
Ortega, por lo que es perfectamente posible que sus acciones contra
Zelaya los hayan salvado del triste destino de Nicaragua.
Artículo de opinión del WSJ |