En defensa del neoliberalismo
 


 

Un compromiso sospechoso

 


 

 

 

George Will

 

Los americanos no creen en el compromiso alcanzado en el Senado sobre inmigración. El público ha llegado a la conclusión de que, en este tema, no se puede confiar en el gobierno. Los políticos quieren congraciarse con la poderosa minoría hispana. Para hacerlo, la hacen crecer, reforzando la necesidad política de congraciarse con ella. Es un círculo vicioso.

En 1986, cuando probablemente había entre 3 y 5 millones de inmigrantes ilegales, los americanos aceptaron una amnistía porque les prometieron un estricto control de la frontera. Hoy tenemos 12 millones de inmigrantes ilegales, 60 por ciento de los cuales han estado aquí cinco años o más. 44 estados tienen poblaciones inferiores a los 12 millones. Deportar 12 millones requeriría un esfuerzo colosal. Entonces, ¿por qué no dejar tranquilo el problema?

Vamos a concentrarnos en el control de la frontera y en aplicar la ley en los centros de trabajo mediante una tarjeta biométrica de identificación que se le dé a los inmigrantes legales. Tratemos el problema de los 12 millones con benigna indiferencia. Sus hijos, nacidos aquí, serán ciudadanos americanos y sus padres van a morir.

Bajo la actual política de inmigración, Estados Unidos está importando una nueva subclase “con el potencial de expandirse indefinidamente,” según Heather Mac Donald del Manhattan Institute. A esos sentimentales que se aferran al “mito del mito de los méritos de los valores familiares de los hispanos, de la ética laboral hispana y de las virtudes hispanas,” ella señala:  

De 1990 al 2004, los hispanos representaron 92 por ciento del aumento de la población pobre. Sólo 53 por ciento de los hispanos consiguieron diplomas de secundaria, el índice más bajo entre los grupos étnicos en Estados Unidos. La mitad de los hijos de los hispano-americanos en el 2005 nacieron fuera de matrimonio, un indicador confiable de futuras patologías sociales.  

Se supone que la legislación cambie en énfasis de la reunificación familiar a las capacidades económicas de los nuevos inmigrantes. Los críticos dicen que esto va a dividir las familias. Pero la división ya existe, la produjeron los inmigrantes ilegales que dejaron a sus familiares detrás y que perfectamente pueden reunirse con ellos regresando a donde los dejaron.

 

En todo caso, nadie tiene confianza en ese cambio. Es muy sospechoso que hubiera un intento de hacer aprobar la legislación rápidamente en ambas cámaras y llevar a conferencia, donde la mayoría de los participantes van a ser demócratas ansiosos de cortejar los votos hispanos.

Algunos demócratas dicen que el estado del bienestar social exige políticas liberales de inmigración. Se dice que hoy solo hay 3.3 trabajadores por cada retirado. En enero, los primeros 77 millones de hijos de la posguerra (baby boomers) va a empezar a retirarse. Cuando se hayan retirado, en 2030, habrá 2.2 trabajadores por cada retirado – pero sólo si la fuerza de trabajo es reabastecida con 900,000 inmigrantes al año.

El lunes, sin embargo, Robert Rector de la Heritage Foundation asombró algunos legisladores afirmando que mantener una inmigración basada en la reunificación familiar para importar una población de baja calificación, le va a costar a la economía y al gobierno mucho más de lo que contribuyen los inmigrantes.

En cada período de su vida, los inmigrantes de baja calificación son costosos para el estado, y particularmente costosos cuando son viejos. Si se les concede una amnistía, los 9 o 10 millones de inmigrantes ilegales que ya están aquí, costaría un promedio de $300,000 cada uno en beneficios (Seguridad Social, sellos de alimentos, Medicaid, vivienda, etc), es decir unos $2.5 billones en 30 años.  

A los que dicen que el control de las fronteras es imposible, yo les digo que nada es imposible cuando el país acomete una tarea en serio. En la actualidad, no lo está haciendo. En realidad, los aspectos aparentemente más duros de la legislación se apoyan en la ilusión de que contratar más agentes guardafronteras es igual a fortalecer la seguridad de la misma. Si aumentar los gastos fuera equivalente a conseguir los objetivos, hace rato que tendríamos un Irak pacificado y estable.

 


Tomado de Townhall

Mayo 24, 2007

Traducido por AR