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La caída del Muro de Berlín y el alcance de la democracia
Marcus Walker
BERLÍN—Para muchos observadores, la caída del Muro de Berlín el 9 de
noviembre de 1989 simbolizó el triunfo de la democracia liberal y
los mercados libres sobre su último gran rival ideológico.
Dos décadas y una crisis financiera después, crece un nuevo debate
sobre si esa apreciación fue prematura.
Muchos pensadores occidentales ahora sostienen que la democracia se
encuentra en una nueva competencia con regímenes autoritarios
inesperadamente robustos sobre qué forma de gobierno puede proveer
mejor prosperidad, seguridad y fortaleza nacional.
Críticos de esa visión afirman que la democracia ha satisfecho mucho
mejor las necesidades de la gente y mejoró los estándares de vida en
gran parte de Europa Central y del Este. Además, aún queda por ver
si los autócratas pueden contribuir a las aspiraciones de la gente
en el largo plazo.
![[Berl�n]](caida-muro_files/image001.jpg)
En el verano de 1989, el economista político Francis Fukuyama
predijo el "Fin de la Historia" en un ensayo que marcó un hito. Su
intención era plantear que ninguna alternativa creíble ha
sobrevivido a la libertad política y económica como la que se
practica en Estados Unidos y Europa Occidental.
Hoy, la historia está de regreso, según escritores como el
historiador militar israelí Azar Gat. En un nuevo libro sobre
democracia Victorious and Vulnerable (que puede traducirse como "Victoriosa
y vulnerable"), Gat sostiene que la democracia tendrá que probar sus
ventajas una vez más frente a su rival más reciente: el capitalismo
autoritario, tal como lo practican poderes confiados como China y
Rusia.
En retrospectiva, 1989 llevó a la adopción casi universal del
capitalismo, pero hasta ahora no se puede decir lo mismo de la
democracia.
En efecto, al cambiar de una economía comunista al capitalismo —aunque
sea un tipo de capitalismo controlado por el Estado que Adam Smith
no reconocería—, China y Rusia han adoptado "una marca de
autoritarismo mucho más eficiente" que la que tenían durante la
Guerra Fría, afirma Gat.
Otros politólogos afirman que es demasiado pronto para saber si los
dos poderes realmente representan un camino alternativo de
desarrollo para Occidente.
"De ninguna forma es cierto que China vaya a poder mantener su
estructura de poder existente", afirma Niall Ferguson, un
historiador económico de la Escuela de Negocios de Harvard.
Es más, la Rusia de hoy podrá estar volviéndose más firme, pero aún
es un poder mucho más débil que la Unión Soviética que la precedió,
mientras dos de las mayores economías emergentes —India y Brasil—
pertenecen al campo democrático, señala Ferguson.
Parte de la fortaleza reciente de líderes autocráticos en Rusia,
Irán y Venezuela derivó de un alza en los precios del petróleo,
afirma Tom Carothers, director del proyecto democrático en la
Fundación Carnegie para la Paz Internacional. "Pero cuando los
precios de los commodities bajan, ellos sufren", indica.
La democracia liberal sigue siendo el sistema que funciona mejor
para proteger los derechos individuales, afirma Carothers: "A la
gente no le gusta ser maltratada por su gobierno".
Sin embargo, Carothers afirma: "La gente también quiere que el
gobierno se ocupe de ellos y los haga sentir seguros". Los líderes
en muchos países han explotado ese deseo para priorizar el orden y
el crecimiento económico por encima de los derechos individuales y
la libertad", señala.
Hoy, 46% de todos los países son democracias plenas, según Freedom
House, un centro de estudios con sede en Washington.
Eso representa un aumento desde el 36% de 1989, y gran parte de la
democratización provino de Europa Central y del Este. Pero no es más
alta que en 1999. Los avances de la democracia fueron más fuertes en
la década de 1990 y se han estancado en los últimos años, según
Chris Walker, director de estudios de Freedom House.
Mientras algunos países se han vuelto más democráticos en los
últimos años, como Serbia, Croacia y Eslovaquia, la Rusia de
Vladimir Putin y la mayoría de sus vecinos de la ex Unión Soviética
se han vuelto a deslizar hacia el autoritarismo, afirma Walker.
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