En defensa del neoliberalismo

 

Por qué los demócratas le tienen miedo a la agenda nacional de George W. Bush

 

George Will

Si el 11 de septiembre no hubiera sucedido nunca – si el debate sobre la política nacional no se hubiera visto ahogado por el estruendo de la guerra – las potenciales ramificaciones nacionales de estas elecciones le hubieran dado una particular importancia. Comprender por qué es comprender parte de la furia demócrata ante la perspectiva de un segundo período para George W. Bush.

Bush tiene una agenda multifacética para debilitar componentes cruciales del Partido Demócrata, facciones que dependen del apoyo gubernamental. Piense en los abogados litigantes y en el movimiento sindical.

La selección de John Edwards por parte de Kerry como compañero de boleta fue un disparate, y no solo porque Kerry probablemente pierda la Carolina del Norte de Edwards. La selección de Edwards ratifica una provocativa realidad: los abogados litigantes se han convertido en la facción más importante del Partido Demócrata.  Esto ha movilizado a los dueños de pequeños negocios, a los cuentapropistas, a los médicos y a todos los demás que están preocupados por vivir a una demanda de la ruina. Esas personas, ahora movilizadas, pudieran impulsar la reforma de las leyes sobre demandas frívolas y excesivos danos y perjuicios que limitarían las enormes ganancias de los abogados, los principales contribuyentes de los demócratas.

Otra facción demócrata, el movimiento sindical, se beneficia de leyes coercitivas que hacen que parte de los $8,000 millones que recaudan en cuotas sindicales sean obligatorias.  Cantidades sustanciales de esos fondos fluyen hacia las arcas demócratas. No sólo eso. El movimiento sindical está cada vez más organizado por el gobierno como un grupo de intereses: los sindicatos de empleados públicos. Sobra decir que estos sindicatos de empelados públicos, que votan demócrata, están por el crecimiento del gobierno.

Bush está presionando para poner cientos de miles de empleos federales en competencia con el sector privado. Grover Norquist de Americans for Tax Reform dice: "La gente que corta la hierba en el Pentágono es empleada del gobierno. ¿Por que?" Hay gente que está en la guía de teléfonos que lo haría más barato. ¿Cuántos de los 15 millones de empleos locales y estatales pudieran ser privatizados, con nadie sabe cuantos miles de millones en ahorros?  

Los cabilderos de la educación pública – uno de cada 10 delegados a la Convención Demócrata era miembro de un sindicato de maestros – quieren que el gobierno impida la competencia y siga manteniendo su monopolio de la educación. Eso significa seguir impidiendo que los padres puedan optar, incluyendo optar por escuelas privadas, cuyos costos por alumno son significativamente más baratos.

La reforma del Bienestar Social,  el mayor logro legislativo de los anos 90, disminuyó el enorme complejo de dependencia burocrática del Partido Demócrata. Ese complejo está integrado por burócratas gubernamentales y sus supervisores.  Y la “sociedad de propietarios” de Bush es otro paso en el plan para reducir el suministro de gobierno reduciendo la demanda por el mismo.

Hay dos axiomas que les encantan a los conservadores: dale un pescado a alguien, y le das una comida; enséñalo a pescar y le das un modo de vida. Y: nadie lava un carro alquilado.  Lo que significa que la gente se comporta de manera más responsable con lo que es de su propiedad. De aquí el menú de incentivos de Bush para cuentas de ahorros privadas para el retiro, la salud y la educación.

Los conservadores esperan que estas medidas alienten actitudes que hagan compatible al estado de bienestar social con el tradicional individualismo americano.  Y los conservadores esperan que estas actitudes se conviertan en actitudes republicanas, especialmente entre los viejos y otras personas con carteras de acciones.

Hace 40 anos, cuando el presidente Lyndon Johnson aplastó a Barry Goldwater, las personas mayores fueron el grupo más conservador. Hoy, las personas mayores son el grupo más liberal.  

Unos  2.4 millones de americanos mueren todos los años. La mayoría son viejos, y una mayoría de esa mayoría son demócratas por dos razones: Formó sus actitudes políticas en la era Roosevelt-Truman-Kennedy-Johnson de presidentes demócratas. Y las personas mayores son muy partidarias del gran gobierno. No es por gusto. La Seguridad Social y Medicare constituyen 33 por ciento  de los gastos federales.  

Unos 7 millones de miembros del grupo de los viejos de la era de presidentes demócratas han muerto desde las elecciones del 2000. Y el grupo pro-Republicano que la agenda de Bush quieren agrandar – los dueños de acciones _ sigue creciendo. En 1980, 20 por ciento de los adultos tenían acciones. Hoy, 60 por ciento las tienen, así como más del 70 por ciento de los van a votar en las elecciones del 2 de noviembre.

Independientemente su racionalidad económica, las rebajas de impuestos de bush tienen el objetivo político de mermar las posibilidades demócratas de satisfacer el deseo de fondos de sus facciones.  Y las cuentas privadas de ahorros de para retiro, salud y educación pondrían en práctica la teoría de que los republicanos pondrán el poder en manos del pueblo, y el pueblo, a su vez, pondrá el poder en manos de los republicanos. .

Por otra parte, las cuentas de inversiones privas de Seguridad Social simultáneamente multiplicarían a los inversionistas y disminuirían tanto la dependencia del gobierno como la resistencia a reducirlo. Entre algunos demócratas inteligentes, esta estrategia provoca ansiedad, y enorme cólera.

Traducido por AR