En defensa del neoliberalismo

Desmantelando Estados Unidos
Thomas Sowell

Hace sólo un año, ¿hubiera usted creído que un funcionario gubernamental no
electo, ni siquiera un miembro del gabinete confirmado por el Senado, sino
simplemente uno de los muchos "zares" nombrados por el presidente, pudiera
arbitrariamente rebajar el sueldo de los ejecutivos de negocios privados en un
50 o un 90 por ciento?

¿Pensó usted que otro "zar" estaría hablando de restringir las charlas radiales?
¿Que habría planes en el tapete para subsidiar periódicos-es decir, crear
una situación donde la supervivencia de algunos periódicos dependiera de que al
gobierno le gustara lo que publican?

¿Imagino usted que hasta alguien estaría hablando de tener un panel de
llamados "expertos", decidiendo quien pudiera y quien no pudiera recibir
tratamientos médicos para salvar su vida?

Por temible que sea desde un punto de vista médico, también es escalofriante
desde el punto de vista de la libertad. Si se tiene una madre que necesita
una operación cardiaca, o un niño con alguna condición médica grave ¿hasta
dónde se sentiría usted libre de hablar contra un gobierno que tiene el
poder de tomar decisiones de vida y muerte sobre quienes usted ama?

¿Es que algo de eso suena como Estados Unidos?

¿Y qué en cuanto a una agencia federal que diera material a los escolares
para reclutarlos del lado del presidente? Y aparentemente no basta el que se
les designe para cantar en clase sus alabanzas.

¿Cuanto quedará de Estados Unidos si el gobierno federal continúa por ese
camino? El presidente Obama ya ha lanzado la idea de una fuerza policiaca
nacional, algo que no hemos necesitado durante más de dos siglos.

Ya tenemos fuerzas policiacas locales a través del país, y fuerzas militares
para la defensa nacional, tenemos el FBI para crimenes federales y la
Guardia Nacional para emergencias locales. ¿Cuál sería el papel de una
policía nacional creada por Barck Obama, con todas sus dirigentes nombrados
por él? Se parecería más las camisas pardas de los dictadores que a algo
norteamericano.

Hasta dónde llegue el Presidente dependerá, por supuesto, de la
resistencia que encuentre. Pero la dirección por la que trata de ir, nos
dice más que toda su retórica o la prensa.

Barack Obama no sólo ha dicho que ha venido a "cambiar a Estados Unidos de
América"; la gente con la cual ha estado asociado durante años han expresado
en palabras y en hechos su hostilidad a los valores, principios y pueblo de
este país.

Jeremiah Wright lo dijo con palabras: "¡Dios maldiga a Estados Unidos!". Bill Ayers
lo dijo con las bombas que puso. Matones activistas comunistas lo han dicho con
su habitual desprecio por los derechos de los demas.

Entre la gente nombrada como zares por el presidente Obama ha habido quienes
han alabado a dictadores como Mao, que han visto las escuelas
públicas como lugares para promover prácticas sexuales contrarias a los
valores de la gran mayoria de los norteamericanos, ante una audiencia cautiva de
niños.

Los que dicen que el gobierno de Obama debió haber investigado más
exaustivamente a esas personas antes de nombrarlos, están completamente pasando
por alto la cuestión. ¿Por qué vamos a suponer que Barack Obama no sabía
quienes eran, cuando precisamente se ha estado asociando con ese tipo
de gente, durante décadas, antes de llegar a la Casa Blanca?

Nada hay más consistente con sus normas de toda una vida como el poner a esa
gente en el gobierno, personas que rechazan los valores norteamericanos, que
resienten a Estados Unidos en general, y a los norteamericanos exitosos en
particular, tanto como resienten la influencia de Estados Unidos en el
mundo.

Cualquier error de cálculo de su parte sería el de no pensar que otros
descubrirían como eran estos nombrados encubiertos.. De no haber sido por el
Fox News Channel, estos nombrados disimuladamente pudieran haber permanecido
sin que se denunciara cómo eran. Fox News está ahora en lugar prominente de
la lista de enemigos del gobierno.

Nada ejemplifica tanto el desprecio del presidente Obama hacia los valores y
tradiciones de Estados Unidos como el tratar, durante su primer año de
mandato, de empujar a través del Congreso dos proyectos de ley -cada uno de
más de mil páginas- con demasiada rapidez para que se puedan leer, y
mucho menos debatir. El que sólo tuviera éxito la primera vez dice que
alguna gente está empezando a despertar. El que suficiente gente despierte a
tiempo para evitar el desmantelamiento de Estados Unidos, pieza a pieza, es otra
cuestión: la cuestión más importante de esta generación.

http://www.realclearpolitics.com/articles/author/thomas_sowell/

 

 

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