En defensa del neoliberalismo

"Foro de San Pablo" (FSP)

Transnacional de izquierda sesionará en Montevideo

El denominado "Foro de San Pablo" (FSP) XVI, integrado por partidos y movimientos de izquierda de Iberoamérica, incluyendo grupos terroristas como las narcoguerrillas FARC ("Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia"), sesionará en Montevideo desde el 22 de este mes.

Entre las fuerzas políticas que integran el FSP figuran el Partido Comunista de Cuba, el Movimiento al Socialismo (Bolivia), el Frente Sandinista (Nicaragua), el Movimiento V República (Venezuela), el Frente Farabundo Martí (El Salvador) y el Frente Amplio de Uruguay, que lidera el "moderado" Tabaré Vázquez, actual presidente uruguayo.

El FSP fue fundada en julio de 1990 a instancias del Partido Comunista de Cuba (PCC) y realizó su primera reunión en la ciudad de Sao Paulo (Brasil) que le da nombre.

Ha quedado en evidencia que el sanguinario dictador vitalicio de Cuba y el  "moderado" Lula da Silva, en su calidad de lider del "Partido de los Trabajadores" de Brasil (PT), fueron los principales promotores del FSP.   El PT accedió a lo planificado por el PCC para oficiar de base de esta nueva transnacional de izquierda, integrada inicialmente por 48 organizaciones que asumieron compromisos internacionales de acción conjunta.

El FSP constituye una coalición revolucionaria continuadora de la perversa "Conferencia de OLAS", celebrada en La Habana en 1967, que impulsó la "exportación" sangrienta de la revolución castrocomunista a los países iberoamericanos.  Los partidos marxistas, sucursales serviles de la "casa central" rusa, prepararon el terreno para el estallido del terrorismo guerrillero contra los gobiernos democráticos de América.  Hoy, esa continuidad, reedición  tácticamente corregida de OLAS, se viene desarrollando  -por ahora-  bajo el disfraz de formas pacíficas, psicopolíticas y pseudo democráticas, barnizadas de filantropía y caridad cristiana, todo lo cu! al hace mucho más efectivo y duradero su poder demoledor de valores, principios e instituciones, al tiempo que adormece, posterga, debilita o evita toda reacción defensiva.

Ante el derrumbe del socialismo en el este europeo y el fracaso de la guerrilla, la izquierda internacional cambió su estrategia y se embarcó en un proceso de blanqueo de su fachada. Ello no significó cambios sustanciales de doctrina sino apenas variantes tácticas, metodológicas y de maquillaje.

La izquierda se esfuerza en aparecer como defensora de los humildes y apunta a desestructurar psicológica y políticamente a la sociedad, confundiendo, desanimando y neutralizando a los que todavía tienen voluntad de resistir la embestida izquierdista.

Canalizando descontentos generados a partir del fracaso del intervencionismo y del dirigismo (que ellos presentan falsamente como modelo "neoliberal"), ahora fabrican nuevos "movimientos sociales" para la agitación política. Cuentan para ello con la complicidad de los medios de comunicación y de la denominada "izquierda católica".

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A este nuevo encuentro del FSP se espera que asistan los presidentes de los gobiernos izquierdistas que se padecen en la región. Entre ellos, Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, presidente de Ecuador.

Ha confirmado su asistencia Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, que es otro de los fundadores de esta transnacional.  Vendrían, también, los presidentes de Brasil, Lula da Silva; de Argentina, Cristina Fernández; de Chile, Michelle Bachelet y el recientemente electo presidente de Paraguay, Fernando Lugo, obispo de la denominada "Teología de la Liberación".

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Esta es la segunda vez que Montevideo sirve de sede para este tipo de reuniones del FSP a las cuales también concurren delegaciones de China, Angola, Mozambique y Suecia.

La lucha contra lo que denominan "el neoliberalismo" resume el gran objetivo actual de esta transnaconal izquierdista.  Implantar el socialismo sería la solución para el continente. Ese neosocialismo que propugna el FSP debe tener apariencia religiosa en el marco de una especie de nueva URSS que surgiría a partir del debilitamiento o supresión de las fronteras políticas de los estados.

Lula lanzó la idea de un nuevo bloque socialista en una especie de cumbre conjunta de mandatarios sudamericanos y de países árabes, incluyendo a los de Libia y Siria.  De hecho, ya está funcionando una especie de eje conformado entre Fidel Castro, Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega, Rafael Correa, Lula y el matrimonio Kirchner, al tiempo que se va concretando una alianza entre la militancia izquierdista y el fundamentalismo islámico.

Se ha señalado que el FSP creció hasta convertirse en la cara política de lo que ha sido definido como una "internacional narcoterrorista" cuya punta se descubrió con el estallido del arsenal del "Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional" (FMLN) de El Salvador, en Managua, el 23 de mayo de 1993.

Hasta el observador menos informado sabe que, fiel a la doctrina y a la praxis de la violencia revolucionaria, la izquierda ve hoy con muy buenos ojos las acciones guerrilleras y terroristas en diversos países. Basta observar, por ejemplo, las simpatías y complicidades con la narcoguerrila de las FARC en Colombia y con la organización terrorista ETA.

Recuérdese que, lejos de ser contraria a las dictaduras como pretende la propaganda mendaz, la izquierda ha sido y es favorable a gobiernos tiránicos (como el cubano) por más brutales que sean, siempre que respondan a su mismo signo ideológico. Por ello aplaudieron a las cruentas dictaduras comunistas padecidas durante décadas en Europa Oriental y hoy siguen idolatrando al sanguinario despotismo castrista.

Pese a que todos los miembros y «observadores» del Foro de Sao Paulo son declaradamente de izquierda y algunos son, inclusive, terroristas, se ha sostenido que -aunque cueste creerlo- varios de sus principales dirigentes reciben respaldo del Departamento de Estado y, en particular, de "Diálogo Interamericano". Es más: una de las principales figuras del FSP, «Lula» da Silva, es miembro de "Diálogo Interamericano".