En defensa del neoliberalismo

 

¿Es Bush un gran presidente?

 

Pete Du Pont

Cada cuatro años alrededor de esta fecha, con poco más de un mes antes de las elecciones, los americanos pensamos en quien sería un presidente fuerte, que pueda proteger al país y conducirnos a la prosperidad. 

La mejor medida del éxito de un presidente es si sus políticas y medidas tienen un impacto positive a largo plazo para el pueblo americano, no sólo en este año o este período presidencial sino durante las décadas o generaciones por venir. Lincoln libró una guerra para terminar con la esclavitud y firmó la Proclamación de la Independencia cambiando permanentemente la política nacional en cuanto a la raza. Franklin D. Roosevelt estableció el sistema de la Seguridad Social que ha ayudado a millones de americanos durante 7 décadas, y el Plan Marshall y el puente aéreo de Berlín de Harry S. Truman frenaron la expansión comunista en Europa Occidental. Esos presidentes fueron dirigentes fuertes cuyas políticas influyeron positiva y permanentemente en la sociedad americana. 

¿Y qué tal nuestro actual presidente? ¿Tendrán las políticas de George W. Bush un impacto positivo e importante en el futuro de Estados Unidos? Los demócratas alegan que la presidencia de Bush es un total fracaso y que tendrá un impacto negativo en el futuro del país: la Guerra de Irak, las rebajas de impuestos, su incapacidad para impedir que el comercio internacional afecte los empleos americanos. Algunos republicanos alegan que sus grandes aumentos en los gastos nacionales nos perjudicarán durante décadas, y que sus tarifas sobre el acero mantienen políticas económicas erróneas. 

Es demasiado temprano para llegar a una conclusión, juzgar el éxito de una presidencia requiere tiempo y perspectiva pero dos aspectos de la presidencia de Bush pudieran ser positivos para el país durante décadas por venir.

Una es la doctrina de la guerra preventiva, establecida en el discurso sobre el Estado de la Unión en junio del 2002 en West Point. Estados Unidos  "no va a quedarse esperando mientras aumentan los peligros… ni permanecer como espectador mientras los peligros se van acercando cada vez más," dijo Bush en enero. En West Point dijo que EEUU “tomará acciones preventivas cuando sea necesario para defender nuestras libertades y nuestras vidas," y puesto que "el único camino a la seguridad es el de la acción, esta nación va a actuar."

La prevención es una política exterior muy diferente, diferente de la política de Clinton de condenar de palabra pero hacer poco en la práctica en respuesta a los ataques terroristas contra el World Trade Center en 1993, contra las embajadas de Tanzania y Kenya en 1998 y contra el USS Cole en 2000, y muy diferente de la doctrina Carter de negociación en vez de confrontación. Si la política de prevención consigue proteger a EEUU de futuros ataques por parte de fanáticas organizaciones terroristas, Bush habrá tenido un prolongada y positive influencia en EEUU.

El otro es la intención del presidente de construir una “sociedad de propiedad,” en la que más americanos sean propietarios de sus casas, de la protección de su salud y de sus recursos para el retiro, “porque la propiedad apareja seguridad y dignidad e independencia.” Hemos estado progresando hacia una sociedad de propiedad desde la administración de Reagan. Un significativo crecimiento económico ha permitido que 73 millones de familias, o más del 69% de todos los americanos, sean dueños de sus propias casas, y que 52% de todos los hogares sean dueños de acciones directamente o a través de fondos mutuales, en relación con sólo 20% en 1980.

El presidente Bush propone hacernos avanzar más: Nuevos programas de asistencia financiera crearan siete millones de casas costeables; la nueva Cuenta de Ahorros de Salud del presidente están disponibles para 250 millones de americanos, cada uno de los cuales contribuye hasta $2,600 cada año a una cuenta de ahorros libre de impuestos para sus futuros gastos de salud. Decenas de  miles de personas  - muchas de moderados ingresos – lo han hecho en los primeros seis meses de la disponibilidad del programa y se han vuelto "dueños" de recursos para la atención de su salud. 

Pero la oportunidad de propiedad más importante que tiene el presidente está en su proposición de crear cuentas personales de Seguridad Social; las que él llama… “un fondo que va creciendo, que es suyo y que gobierno nunca le va a poder quitar.” Si consiguiera aprobarse en un segundo período de Bush, esto beneficiaría a más americanos durante más años que el sistema de Seguridad Social de Roosevelt.

La Seguridad Social el a dado cheques de retiro a millones de americanos, financiados por los impuestos de nómina que han pagado durante su vida laboral. Pero en lo que la enorme generación de la posguerra empieza a retirarse, simplemente no habrá suficientes trabajadores para pagar los impuestos necesarios para cubrir los beneficios prometidos, dejando un déficit de $10 billones ($10, 000, 000,000,000). Más aún, la gente no es dueña del dinero que ha pagado para la Seguridad Social durante su vida laboral; simplemente le han dado ese dinero al gobierno, que lo ingresa en el Tesoro y lo gasta, y que simplemente se ha comprometido a pagarles un retiro posteriormente.

Así que el presidente ha propuesto darles a los trabajadores la opción de depositar parte de esos impuestos que pagan en cuentas de inversión personales – como los 401(k)s—que serían de ellos, les pagarían beneficios de retiro o, en el caso de muerte prematura, pasarían a su viuda o hijos sobrevivientes. Bajo el plan de Bush, los impuestos de nómina de la seguridad Social de los trabajadores no subirían nunca, y los beneficios para los que ya están retirados no se reducirían. Y cada americano que decidiera entrar en el programa sería propietario de “un dinerito que iría creciendo” de fondos para su retiro. Eso realmente crearía una sociedad de propietarios para una gran cantidad de americanos.

El  senador John Sununu (R., N.H.) y el representante Paul Ryan (R., Wis.) presentaron el mes pasado un plan de este tipo. Le permitiría a los trabajadores contribuir un promedio de alrededor de la mitad de sus impuestos de Seguridad Social (o 6.4% de sus ingresos gravables) para cuentas de retiro de propiedad personal, que serían invertidas en acciones y bonos. El actual jefe contable de la Seguridad Social ha calculado que, tras solo 15 años, los trabajadores habrían acumulado $7.8 billones en sus cuentas privadas. Ciertamente, una “sociedad de propietarios”. Y en vez de tener que aumentar los impuestos de nómina de 12.4% a 20% para pagar los beneficios de Seguridad Social que le debe a los contribuyentes, la propuesta de sociedad de propietarios aumentaría los activos individuales de retiro tan por encima de los $7.8 billones que el actuario estima que los impuestos de la Seguridad Social pudiera rebajarse hasta alrededor del t 4%.

Si el presidente llegara a promover esa proposición en enero, y si fuera aprobada, esto resolvería el problema de la solvencia de la Seguridad Social, evitaría grandes amentos de impuestos en los trabajadores, le daría a millones de americanos la propiedad de significativos activos económicos y promovería en el mundo el progreso del capitalismo democrático que ha hecho de EEUU la nación más económicamente exitosa del mundo.  Haría de George W. Bush uno de los presidentes más exitosos de la historia de EEUU con un impacto sobre generaciones de americanos que se extendería por décadas por venir. 

Por supuesto, el presidente tiene que ser reelecto para proponer este programa, defenderlo y luego gastar gran parte de su capital político para arrancarle esa ley de un Congreso renuente. Pero los presidentes están para eso, y el éxito en ese tipo de empresas es lo que los hace grandes.

Sr. du Pont, antiguo gobernador de Delaware, es presidente del National Center for Policy Analysis.
Tomado del Wall Street Journal
Sept. 30, 2004.l
Traducido por AR