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Las teorías
sobre el imperialismo
Adolfo Rivero
La concepción liberal original era que la difusión
del comercio, la industria y la civilización en todo el mundo era
una actividad misionera que no requería la soberanía política salvo
en casos excepcionales. Muchos consideraban que el imperialismo daba
a ciertas compañías privilegios monopolísticos a costas de la
comunidad y distorsionaban el proceso de crecimiento económico con
consecuencias dañinas.
Fue sólo después de la adopción de tarifas proteccionistas (Alemania
en 1879; Francia en los 1890 y los EEUU a fines de siglo) que la
adquisición de nuevos territorios comenzó a ser vista con simpatía
desde un punto de vista económico.
Estas tendencias estuvieron relacionadas con la disminución del
ritmo del desarrollo económico internacional a partir de 1873: caída
de precios, disminución de ganancias. Hacían falta dependencias
coloniales. Todo era aceptado acríticamente. Fueron los opositores
del imperialismo los que comenzaron a analizar este fenómeno.
En "Das Zeitalter des Imperialismus", Heinrich Friedjung define el
imperialismo como el dominio de algún poderoso soberano sobre
numerosos territorios. El objetivo era prestigio. “Los pueblos
fueron acometidos por una nueva pasión: salieron de sus países hasta
los confines del mundo, e inventaron el resonante nombre de
"imperialismo" para un ansia que siempre había existido pero que
nunca había sido tan poderosa.”
Era una concepción política: las grandes naciones del mundo tendrían
grandes imperios. Hay que recordar el ejemplo de Inglaterra. Era una
forma de preservar y fortalecer el espíritu nacional. También hubo
variantes teóricas sobre la innata superioridad de la raza blanca y
su misión de civilizar.
John Atkinson HOBSON (1858-1940) fue un publicista del ala izquierda
del Partido Liberal británico, partidario de una política social
activa que hiciera al liberalismo atractivo para los trabajadores.
Estuvo influido por su experiencia en la Guerra de los Boers. Su
libro "Imperialism" fue publicado en 1902. Su objetivo era preservar
al liberalismo de los efectos de las doctrinas imperialistas con
vista a una política de reformas sociales. Hobson argumentó que la
expansión del imperialismo estaba directamente vinculada con el
enorme aumento de las inversiones británicas en ultramar. De esto
infirió que el factor decisivo en esta expansión era la búsqueda de
oportunidades lucrativas de inversión por parte de los círculos
financieros en vista de la saturación del mercado interno. Hobson
elaboró tesis sobre los sobreahorros y el subconsumo; el incremento
de la competencia y la disminución de las ganancias. Para Hobson
había una relación directa entre la expansión de las inversiones
británicas y el bajo nivel de vida de la clase obrera en Gran
Bretaña.
Con estadísticas demostradas, afirmó que el comercio británico con
las colonias adquiridas desde 1870 sólo tenía una importancia
marginal en comparación con el comercio con los países
industrializados de Europa. Las ganancias del comercio con los
países subdesarrollados no tenía relación con los enormes costos de
armamentos y administración implicados en la creación y protección
de un imperio. En otras palabras, el imperialismo moderno era
producto de la aguda competencia por el capital nacional excedente
que no encontraba empleo lucrativo en el mercado interno. El
jingoismo era estimulado artificialmente por la prensa, pagada por
los círculos financieros.
1) El incremento de la capacidad adquisitva de las masas permitía un
aumento casi ilimitado del mercado interno, no hace falta nada
afuera,
2) El estado podía conseguirlo, interviniendo en la distribución del
producto social
Ambas ideas fueron recogidas por Keynes. La idea de Hobson era
devolver su plena competitividad al sistema. El imperialismo era
producto de la orientación política de grupos reaccionarios que
debía ser sustituido por una política social demócrata ilustrada.
Esta explicación socio-psicológica del jingoismo fue tomada
posteriormente por Hanna Arendt para vincular el imperialismo con el
fascismo y los movimientos de masas.
MAX WEBER subrayó que las clases dominantes tenían intereses en el
imperialismo porque una extensión de la soberanía nacional aumentaba
su propia situación de prominencia. "toda política imperialista
exitosa de coerción exterior normalmente -o, al menos, al principio-
también fortalece el prestigio doméstico de las clases, grupos y
partidos bajo cuya dirección se alcanzaron esos éxitos". Era
probable que la expansión imperialista produjera concesiones
monopolísticas y, por consiguiente, se podía confiar en que las
empresas y grupos financieros interesados en esta oportunidad -entre
ellos la industria armamentista- la iban a apoyar." Weber también
señaló los intereses que tenían los intelectuales en ver ampliarse
el ámbito de su cultura nacional. Había que distinguir entre el
capitalismo normal y el "capitalismo predatorio".
JOSEPEH SCHUMPETER era un radical liberal con tendencias socialistas
pero no se sentía atraído por el esquema marxista. Para Schumpeter
el imperialismo era un "atavismo" en la era capitalista, una
supervivencia de épocas y estructuras políticas preindustriales. El
imperialismo es "la insensata disposición por parte del estado hacia
una expansión ilimitada y forzosa". No es elresutlado de intereses
económicos sino de una actitud psicológica de las clases dominantes.
Las guerras de expansión eran un elemento necesario para la
preservación de las estructuras feudales. "El nacionalismo es un
consciencia asertiva del carácter nacional unido a un agresivo
sentido de superioridad".
Una visión liberal un tanto idealizada de las tendencias del
capitalismo: el desarrollo pacífico a través del comercio
internacional. Schumpeter consideraba al moderno obrero industrial
como un pacifista vigorosamente opuesto a las tendencias
imperialistas. "El capitalismo es, por su propia naturaleza,
antiimperialista".
Para Schumpeter, el desarrollo iría dejando cada vez menos espacio a
los imperialistas. El desarrollo de la democracia estaría en contra
del desarrollo de los monopolios. La debilidad de esta concepción
está bien clara: es una idealización del laissez faire. En 1918 esta
posición no estaba justificada.
LAS TEORIAS MARXISTAS DEL IMPERIALISMO
A principios del siglo XIX estaba difundida la concepción de John
Stuart Mill de que el desarrollo del capitalismo industrial tendría
que detenerse tarde o temprano. Se vinculaba con la idea de que el
colonialismo o el imperialismo podrían sortear este estancamiento,
al menos temporalmente.
Hegel también se había referido al hecho de que la polarización
social entre ricos y pobres hacía que la sociedad tendiera a buscar
otros mercados en otras tierras. La colonización es vista como una
forma de evitar la polarización social.
Para Marx, el colonialismo era un fenómeno del capitalismo temprano
cuya importancia iba disminuyendo. Según él, las prácticas
monopolistas del antiguo colonialismo estaban dejando lugar a la
fuerza incontenible del "mercado mundial". La única idea de Marx de
vigencia posterior fue la de considerar los mercados exteriores como
formas de mitigar y retardar los efectos de las crisis económicas.
La idea de que el imperialismo era un producto inevitable del
capitalismo fue desarrollada por varios escritores socialistas,
particularmente por AUGUST BEBEL quien, en 1892, afirmaba que una
producción en exceso de la capacidad de absorción nacional en un
mundo dividido entre las naciones imperiales condenaba a una
sucesión de crisis y a la destrucción del sistema.
Entre los escritores socialistas, como ROSA LUXEMBURGO, se percibía
con mucha claridad el aumento de la fuerza de la clase obrera, por
lo que la expansión imperialista vino a verse como una forma de
extensión de la lucha interna de los países capitalistas
desarrollados. En 1899, Rosa Luxemburgo escribió:
"El militarismo se ha vuelto indispensable, primero como forma de
lucha por la defensa de los intereses "nacionales" en competencia
con los intereses de otros grupos "nacionales". Segundo, como método
de colocar el capital industrial y financiero. Tercero, como
instrumento de dominación de clase sobre las masas trabajadoras
dentro del país... (*) El militarismo, estrechamente vinculado con
el colonialismo, el proteccionismo y la política del poder en su
conjunto implica ... una carrera mundial armamentista...el despojo
colonial y la política de las "esferas de influencia" en todo el
mundo... en los asuntos domésticos constituye la esencia misma de
una política capitalista de agresión nacional..."(**)
La primera teoría marxista sobre el imperialismo fue la RUDOLF
HILFERDING, un austromarxista que se convirtió en dirigente del
partido socialdemócrata aleman y fue ministro de Finanzas del
gobierno de Herman Müller (1928-29).
En 1910 publicó El Capital Financiero, una reflexión sobre la
economía alemana antes de 1914 con su multiplicadad de carteles y
combinaciones industriales. En su obra Hilferding trata por primera
vez al imperialismo como una etapa necesaria del desarrollo del
capitalismo y una superación del libre comercio.
"El capital financiero busca la dominación, no la libertad; no tiene
intereses en la independencia de los capitalistas individuales sino
que necesita su sometimiento. Aborrece la anarquía de la competencia
y exige organización, aunque sólo sea para reanudar la competencia a
un nivel más alto. Pero para conseguirlo... necesita que el estado
garantice sus mercados nacionales con aduanas y tarifas y que
conquiste mercados extranjeros. Necesita un estado políticamente
poderoso que pueda seguir su propia política comercial
independientemente de los intereses contrarios de otros estados.
Finalmente, necesita un estado poderoso para afirmar sus intereses
financieros en el exterior y ejercer presión política sobre los
estados más pequeños para asegurar mejores términos de entrega y
tratados comerciales favorables. El estado debe ser capaz de
intervenir en cualquier parte del mundo para que todo el mundo sea
capaz de suministrar salida a su capital financiero. Y, sobre todo,
el capital financiero necesita un estado lo suficientemente fuerte
como para segur una política expansionista y adquirir nuevas
colonias".
"Actualmente, el ideal es convertir a la nación propia en dueña del
mundo, un objetivo tan ilimitado como la búsqueda de ganancia del
capital, de la que se origina..." Cualquier desmayo de ese impulso
reduce las ganancias del capital financiero, debilita su capacidad
de competencia y finalmente convierte las economías más pequeñas en
tributarias de las más grandes".
Esta última observación es el embrión de las futuras discusiones
sobre la creciente brecha entre el desarrollo económico del mundo
industrializado y los países más atrasados. Sin embargo, Hilferding
no estaba interesado en este problema. Lo que le interesaba era que
la expansión que permitía la política imperialista hacía menos
vulnerables a las crisis a los países capitalistas. "Mientras más
rápidamente se expande el capitalismo... más largo es el período de
prosperidad y más breve el de las crisis".
Esto era muy importante. Marx y Engels habían dicho que las
depresiones que estaban ocurriendo cada 10 años se hacían cada vez
más severas y que, por consiguiente, el capitalismo estaba destinado
al colapso. Pero los acontecimientos, hasta 1914, no confirmaban
esta tesis. De 1896 en lo adelante lo que había habido era un
período de casi ininnterrumpida prosperidad y crecimiento económico.
Según Hilferding: "La apertura del Lejano Oriente y el rápido
desarrollo de Canadá, Africa del Sur y América del Sur son las
principales razones por el vertiginoso desarrollo del capitalismo
desde 1895, con sólo cortos períodos de depresión". Sin embargo, a
más largo plazo, los períodos de recesión aumentaban el poder del
capital financiero y, por consiguiente, el peligro de guerra.
"El capital financiero... lleva la dictadura de los magnates del
capital a la perfección. Al mismo tiempo significa que la dictadura
de los capitalistas en un país se hace menos y menos compatible con
los intereses capitalistas de otro...".
Algunos autores han señalado que ha habido épocas transicionales en
el desarrollo del moderno sistema capitalista en que los bancos han
jugado un papel especial como promotores del desarrollo industrial.
Pocos años más tarde, en 1913, ROSA LUXEMBURGO publicó "La
Acumulación del Capital". En el libro ella comienza preguntándose
porque no se ha cumplido la predicción marxista sobre el colapso del
capitalismo y la responde sugiriendo una modificación de la teoría
de la acumulación del capital.
Marx había descrito este acumulación dentro de un "sistema cerrado"
pasando por alto que la contínua acumulación de capital suponía la
existencia de áreas todavía no lo suficientemente explotadas por el
capitalismo. Es decir, que la restricción de la capacidad
adquisitiva de las masas empujaba constantemente al capital hacia la
explotación colonial. Contrario a lo que pensaba Marx, el
capitalismo dependía de territorios económicamente vírgenes no sólo
en su etapa inicial sino todavía más en su madurez. De otra forma,
el proceso de acumulación de capital nunca hubiera podido alcanzar
su enorme escala.
"El comercio interno capitalista sólo puede realizar, cuando más,
cierta cantidad del valor contenido en el producto nacional: el
capital constante que ha sido usado, el capital variable y la parte
consumida de la plusvalía. Pero la parte de la plusvalía separada
para la capitalización tiene que ser realizada en otra parte".
Esta necesidad conduce, por supuesto, al incremente de la
competencia entre los países capitalistas y, eventualmente, a la
guerra. En este sentido, ella llamó la atención sobre el papel de la
militarización como medio adicional de la realización de la
plusvalía.
"El deseo capitalista de expansión imperialista, como expresión de
su mayor madurez en el último período de su vida, tiene la tendencia
económica de transformar todo el mundo en naciones que producen de
forma capitalista, en barrer todos los obsoletos métodos
precapitalistas de producción y de sociedades, subyugar todas las
riquezas del planeta y todos los medios de producción al capital,
convertir a las masas trabajadoreas de todo el mundo en esclavos
asalariados... Esta triunfal procesión del capitalismo en todo el
mundo, acompañada por todas las formas de fuerza, robo e infamia
tiene un aspecto positivo: ha creado las premisas para su
derrocamiento final, ha establecido el dominio mundial capitalista
sobre el que sólo puede seguir la revolución socialista mundial".
El famoso libro de LENIN, "El imperialismo, fase superior del
capitalismo", escrito en Suiza en la primavera de 1916 estaba basado
fundamentalmente en Hilferding y Hobson, aunque también hay alguna
influencia de Bujarin.
Lenin choca violentamente contra la tesis de Rosa Luuxemburgo de que
el capitalismo no puede sobrevivir sin dependencias coloniales. Para
Lenin el imperialismo es una fase de la agonía del capitalismo. Se
caracteriza por:
1) Formación de monopolios
2) Fusión del capital industrial y el capital bancario en el capital
financiero
3) Exportación de capital, no de mercancías
4) Formación de carteles
5) División del mundo entre las potencias imperialistas, y guerras
por el control de los mercados
La exportación de capital es no sólo una salida para el empleo útil
del capital sino para evitar la caída de la tasa de ganancias. "El
imperialismo tiene la tendencia de crear secciones privilegiadas
dentro de la clase obrera y separarlas de las amplias masas del
proletariado".
"En su conjunto, el capitalismo está creciendo mucho más rápidamente
que antes pero este crecimiento se está volviendo más y más desigual
y esta desigualdad también se manifiesta, en particular, en la
decadencia de los países que son más ricos en capital".
Lenin, al igual que Rosa Luxemburgo, puso en énfasis en la lucha
política contra el capitalismo y el imperialismo: no confiaba en
mecanismos económicos. Desde una época temprana vio la oportunidad
de una alianza con los pueblos coloniales del llamado Tercer Mundo
cuando Rosa Luxemburgo estaba diciendo que el nacionalismo era una
ideología burguesa que no carecía de significación para el
proletariado. El famoso decreto por la paz de 8 de noviembre de 1917
hablaba del derecho de los pueblos a la autodeterminación apuntando
deliberadamente a los pueblos coloniales como un arma en la lucha
contra el capitalismo.
El II Congreso de la Internacional comunista (la Tercera
Internacional) reunido en Moscú en 1920 dedicó buena parte de sus
deliberaciones a convertir las teorías de Hobson-Hilferding-Lenin en
guías prácticas para la acción revolucionaria en lo que hoy se llama
el Tercer Mundo. Según esas tesis las supuestas relaciones de
igualdad entre naciones soberanas ocultan la esclavitud de la gran
mayoría de la población mundial a manos de una minoría
insignificante: la burguesía y la “aristocracia obrera” de los
países capitalistas avanzados. Sin la destrucción del capitalismo a
escala mundial, sería imposible abolir esa opresión y esas
desigualdades entre las distintas zonas del globo. Ahora bien, de
ahora en adelante, la evolución política del mundo y la historia van
a girar en torno a la lucha de los países capitalistas avanzados
(imperialistas) contra el poder revolucionario soviético el cuad
para sobrevivir y vencer deberá agrupar en torno suyo a todas las
vanguardias proletarias y además a todos los movimientos
nacionalistas de los territorios coloniales y dependientes,
convenciéndolos de que sus intereses coinciden con la preservación y
promoción del poder soviético, y con el progreso y eventual triunfo
de la revolución mundial.
Claro, estas reflexiones no eran más que un consuelo teórico ante el
fracaso de la tesis de la revolución proletaria mundial. Pese a
todas las esperanzas, la revolución había fracasado en Alemania y ni
siquiera las fuerza de las armas había podido llevar la revolución
hasta Polonia.
Los PC deberán por consiguiente realizar una política “de estrecha
unidad con todos los movimientos de liberación nacional,
determinando en cada caso la forma de esa alianza, según el estadio
de desarrollo que tenga el movimiento comunista (en cada colonia o
país dependiente) el estadio de desarrollo del correspondiente
movimiento de liberación nacional. “Será preciso explicar
constantemente que sólo el triunfo mundial del poder soviético podrá
resultar en una verdadera igualdad de las naciones… Será preciso
apoyar todos los movimientos disidentes (dondequiera que aparezcan)
tales como el nacionalismo irlandés, las reivindicaciones de los
negros norteamericanos, etc……
Sin el control de esos mercados y campos de explotación, el
capitalismo no podrá mantenerse… Los superbeneficios derivados de
las colonias (y de los países dependientes) son el soporte principal
del capitalismo moderno, mientras no privemos al capitalismo de esa
fuente de ingresos, no será fácil para el proletariado de los países
capitalistas avanzados destruir el orden capitalista…"
La enorme importancia de estas tesis es que se convirtieron en la
Gran Explicación del atraso de América Latina en relación con
Estados Unidos. Su influencia se ha extendido hasta nuestros días
convertida en la “teoría de la dependencia”, posición oficial de la
CEPAL durante las últimas décadas. Según ésta, el subdesarrollo es
una consecuencia del sistema económico mundial en que los países
industrializados del “Centro Hegemónico” explotan a los países
subdesarrollados de la “Periferia” a través de la monopolización de
la producción de bienes industriales “sobrevalorados” por compañías
transnacionales que obligan a la Periferia a producir productos
primarios “subvalorados”, drenándolos de recursos. Obviamente, hay
que evitar las inversiones extranjeras, el vampiro que nos chupa
“las venas abiertas de América Latina”. La similitud con las tesis
de la Comintern de 1920 es evidente.
De esa forma, casi imperceptiblemente, la teoría marxista leninista
desplazó el futuro del sistema capitalista del centro a la
periferia. Stalin, un georgiano, supuesto experto en "problemas
nacionales" habría de consolidar este tránsito.
En 1924, Stalin decía: "La ley del desarrollo desigual de los países
imperialistas y la inevitabilidad de la guerra sigue hoy en vigor
con más fuerza que nunca".
Esta concepción permaneció en vigor hasta el XX Congreso del PCUS.
Allí se afirmó la posibilidad de un largo período de paz,
renunciando tácitamente a la tesis de que el capitalismo conducía de
manera inevitable a la guerra. El comunismo mundial pagaría un alto
precio por haber creído que el fascismo era la última etapa del
capitalismo imperialista, que sería inmediatamente seguido por la
victoria de la revolución proletaria, y que su toma del poder era
una clara demostración de la traición de los "socialfascistas" a la
clase obrera.
Con todo, hubo teóricos marxistas que contribuyeron al estudio del
imperialismo. Eugenio Varga, por ejemplo, llamó la atención sobre el
incremento del capitalismo de estado. La creciente influencia del
estado en la economía hacía posible sortear, por el momento, ciertos
factores de crisis inmanentes al sistema. De todas formas, Varga se
mantuvo firmemente stalinista y la crisis de los años 20 pareció
darle la razón.
Sin embargo, la interpretación stalinista de que la disolución de
los imperios coloniales daría un golpe de muerte al capitalismo
resultó totalmente falsa. Era lógico, por consiguiente, regresar al
énfasis leninista en el carácter monopolista del capitalismo. La
teoría del capitalismo monopolista de estado debe considerarse como
la continuación de la teoría leninista en las condiciones de la
descolonización.
Ahora el énfasis se colocaba en el papel de estado y,
particularmente, en el papel del militarismo. Sin embargo, no se
abandonó el término de imperialismo, La concepción stalinista era
que las anteriores formas de dominación imperialista habían sido
reemplazadas por formas más sutiles de control puramente económico y
tecnológico junto con "influencia política" pero que en su esencial
la situación se mantenía igual.
La declaración de la Conferencia de los PC en Moscú en 1960 afirmaba
que "El imperialismo impone tratados económios y pactos militares
que limitan la soberanía de los países, los explotan por medio de la
exportación de capital, el comercio desigual, la manipulación de los
precios y de las tasas de intercambio, los créditos y varias formas
de llamada "ayuda".
Por supuesto, semejante uso de la palabra "imperialismo" le quita
toda precisión. Toda relación económica entre un país
industrializado y una país ubdesarrollado se vuelve imperialista
aunque no participe ningún capital financiero.
El maoismo es una concepción de escaso valor teórico. Desplazó todo
el énfasis de la lucha anticapitalista hacia el Tercer Mundo, y
saludó la guerra como forma de liberación. Pero ha ejercido una gran
influencia sobre la llamada "Nueva Izquierda" y los movimientos
revolucionarios del Tercer Mundo en los años 60 y 70.
SINTESIS
El período anterior a 1914 fue una época de crecimiento económico
extraordinariamente rápido en los países menos desarrollados, como
Alemania y Japón, con rasgos de capitalismo monopolista como
carteles, trusts, altas tarifas proteccionistas y dominio económico
de grandes bancos. El fascismo no fue la culminación de ninguna
tendencia económica ni la disolución de los imperios coloniales
aparejó ninguna catástrofe en los llamados países imperialistas.
Muchos autores, como William L. Langer, consideran que el
imperialismo es básicamente una proyección del nacionalismo más allá
de las fronteras de Europa. La realidad es que el costo de la
administración de las colonias y del creciente armamento necesario
para mantenerlas, debido a la rivalidad entre las potencias, estuvo
fuera de proporción con el valor económico de esas recién adquiridas
colonias. Los estadistas lo sabían pero el nacionalismo los
empujaba, una y otra vez, a acciones imperialistas.
El proceso de expansión mundial que culminó en la lucha por la
repartición de Africa, fue fundamentalmente un fenómeno político:
los capitalistas no jugaron ningún papel decisivo. El desarrollo del
nacionalismo moderno a partir de 1870 fue un elemento importante en
el surgimiento de la ideología del imperialismo. A esto hay que
sumar el enorme aumento de poder de los estados industriales.
El imperialismo también ha sido considerado como una forma para
integrar a la clase media en una sociedad todavía dominada por
elites. Y no hay que olvidar que para Leopold Ranke la historia no
es más que la eterna lucha de los países por afirmar su hegemonía
aunque también hay que tener presente que los estadistas han sido
"renuentes imperialistas".
Otros han visto la colonización como el triunfo de la civilización
occidental sobre sistemas sociales arcaicos. Es decir, un proceso
realizado por miles de colonos, pioneros y aventureros que
representaban, por así decirlo, el exceso de energía de Occidente. |
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