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Instrumentos y justificadores del comunismo El 9 de noviembre de 1989 fue derribado el muro de Berlín, para consternación de los izquierdistas- que todavía confiaban en que el socialismo podía funcionar si tuviera buenos líderes- y para regocijo de los conservadores-que creían que el socialismo y el comunismo sólo garantizaban una pobreza compartida. . Dos años más tarde se desplomó la Unión Soviética. El comunismo soviético nunca hubiera durado 70 años de no haber sido por sus instrumentos y sus justificadores en el mundo académico, la prensa e inclusive la iglesia. Lloyd Billingsley ha escrito sobre ellos en "La Generación que no conoció a José", refiriéndose a Stalin. Cuando cayó el muro, los izquierdistas no pudieron admitir que se habían equivocado, y mucho menos disculparse por su terrible error. Así que hicieron lo que mejor saben hacer: inventar excusas. El Centro de Investigación de los Medios de Comunicación (MRC, en inglés) ha acumulado informes, editoriales, artículos y comentarios de los últimos 22 años, revelando como, antes de Fox, las charlas radiales y televisivas de los medios liberales eran indirectos promotores de uno de los mayores desastres políticos que hayan azotado el planeta. Rich Noyes, de MRC, señala que el mito subyacente en mucho de los "informes", consistía en afirmar que el capitalismo de libre mercado era una amenaza mayor a la felicidad humana de lo que era el comunismo.
Leer esas citas, a la luz de la historia, se asemeja a una pieza
satírica de Saturday Night Live. Strobe Talbott, entonces en la revista Time- quien pronto sería un miembro influyente del gobierno de Clinton- escribió el primero de enero de 1990: "(el líder soviético) Gorbachev está ayudando a Occidente al mostrar que la amenaza soviética no es lo que acostumbraba ser, y aún más, lo que nunca fue". ¿Cómo es posible haber sido una amenaza y, al mismo tiempo, no haberlo sido? Los millones que murieron de hambre o fueron asesinados en los Gulags, ciertamente debieron de haber tenido una interpretación distinta de la historia rusa bajo el comunismo. Después de la liberación de Europa oriental, de acuerdo con el MRC, algunos periodistas atacaron el capitalismo por "explotar" a los recién liberados trabajadores. Un reportero de Los Angeles Times, alabó "los buenos tiempos del comunismo", cuando la mano del Estado aplastaba la libertad personal, pero garantizaba que la gente recibiera habitación, empleo, y alimentación suficientes." De hecho, el comunismo diseminó la miseria en muchas partes del mundo, aunque John Chancellor, de la NBC, rehusaba verlo. En 1991, cuando fracasó el golpe de estado soviético, Chancellor dijo "el problema no era el comunismo, nadie ni siquiera habló del comunismo esta semana. El problema era la carestía." Un momento, ¿no había dicho Los Angeles Times que todo el mundo tenía habitación, empleo y alimentación suficientes? ¿De qué carestía se está hablando entonces? Ambas cosas no pueden ser ciertas. Ted Turner, el antiguo potentado de CNN, proclive a las afirmaciones extravagantes, dijo, deslumbrado:"(Gorbachev) se mueve más rápido que Jesucristo". Pero la revista Time lo superó, al describir a Gorbachev como "el Papa comunista y el Martin Luther soviético" La izquierda rehúsa reconocer sus errores. Simplemente, se mueve hacia nuevos errores, como en este caso con Cuba. En 2006, un relato de la Prensa Asociada decía "Con todas sus faltas, la vida en Cuba tiene sus comodidades. Muchos cubanos se enorgullecen de de su sistema de educación gratis, altos niveles de alfabetización y médicos excelentes. Ardientes admiradores de Castro dicen que la vida en Estados Unidos, por contraste, parece egoísta, superficial y -no obstante sus riquezas- finalmente insatisfactoria". ¿Será por eso que tantos cubanos han arriesgado sus vidas para llegar a Estados Unidos? Aun más, Ted Turner, al referirse al dictador norcoreano Kim Jong-il, dijo: "Allá vi mucha gente. Estaban delgados y montaban bicicletas en vez de manejar carros". Wolf Blitzer, incrédulo, replicó: "mucha de esa gente está muriendo de hambre". Turner respondió: "No ví brutalidad alguna". (Lea más en www.mrc.org) El asunto no estriba en hacer responsables a los medios de comunicación por sus pecados pasados, sino recordarles que están volviendo a cometer los mismos errores, con diferentes enemigos - el Islám radical y el comunismo chino. No es de extrañar que el público les tenga la misma confianza que al Congreso.
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