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Cuba con 11.3 millones de habitantes hay 888 presos por cada 100,000 personas. El encarcelamiento en Cuba de 75 disidentes (oposición) hace seis meses ha generado una nueva atención sobre uno de los mayores sistemas carcelarios del mundo, con un estimado de 100,000 reclusos en unas 200 cárceles y campos de trabajo forzado dispersos por toda una isla ligeramente mayor que Pennsylvania. Las cartas sacadas clandestinamente de las prisiones y escritas por los disidentes encarcelados describen celdas apretadas e inmundas, repletas de insectos y roedores; la comida demasiado asquerosa para comerla; acceso limitado a la atención médica, y abusos mentales y físicos. Pero los aproximadamente 300 prisioneros políticos en (bajo el régimen totalitario de Fidel Castro en Cuba la mayoría de los opositores son incriminados con cargos criminales comunes y no politicos, se estima que el numero cautivos políticos son de 20 o 25 mil) Cuba representan sólo una fracción de lo que pudiera ser el mayor gulag carcelario per cápita del mundo. Cuba cuenta hoy con un estimado de 100,000 reclusos en unas 200 prisiones y campos de trabajo, entre ellos 80 centros penitenciarios de extrema y menor seguridad, según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, una organización independiente en La Habana. Funcionarios de Human Rights Watch y Amnesty International dicen que ellos no tienen conocimiento independiente de la cantidad de prisioneros, pero no disputan la cifra de 100,000. Un reporte de la ONU de 1995 sobre la situación de los derechos humanos en Cuba consideraba que había allí ``entre 100,000 y 200,000 prisioneros de todas las categorías''. La cifra de 100,000 presos significaría que en la isla de casi 11.3 millones de habitantes hay 888 presos por cada 100,000 personas. Es difícil de determinar la cantidad de presos en Cuba ya que el gobierno no reporta oficialmente las cifras y tampoco permite que los supervisores independientes de derechos humanos visiten las cárceles, dijo Joanne Mariner, vicedirectora del Programa de las Américas de Human Rights Watch. Las autoridades cubanas no pudieron ser contactadas para que comentaran. Pero Vladimiro Roca, un activista de derechos humanos que cumplió casi cinco años de prisión, dijo que no era una sorpresa el que la población carcelaria de Cuba fuera tan grande. ''Aquí, la gente es encarcelada por cualquier cosa'', dijo Roca en una entrevista telefónica desde La Habana, añadiendo que quebrantar la ley con frecuencia es una cuestión de sobrevivencia en un país donde las raciones de alimento mensuales que da el gobierno duran menos de dos semanas y el salario promedio es de unos $10 al mes. ''Si usted mata una vaca para alimentar a su familia, irá a la cárcel'', dijo Roca. ``Eso forma parte del método del gobierno para mantener el control sobre la población''. Los dueños de restaurantes particulares conocidos como ''paladares'', por ejemplo, pueden ir a la cárcel si venden langosta, oficialmente reservada para los hoteles de turistas y restaurantes propiedad del gobierno. Igual que aquéllos que muestran una conducta considerada por las autoridades como ''peligrosa'' o que venden sus casas o sus autos sin consentimiento del gobierno. Más allá de la alta tasa de prisioneros, las duras condiciones de los penales, como las describen los reos, también ha despertado preocupación entre las organizaciones internacionales, especialmente porque no ha habido inspecciones extranjeras desde la visita de la Cruz Roja en 1989. Annick Bouvier, que cubre América Latina para la organización que radica en Ginebra, dijo que las visitas cesaron porque ''nuestros procedimientos no fueron aceptados por las autoridades carcelarias''. Ella rehusó proporcionar detalles pero dijo que la organización generalmente busca acceso total y la posibilidad de hablar en privado con los prisioneros. Un reporte de 1999 de Human Rights Watch titulado Maquinaria Represiva de Cuba plantea que la isla ``confina su considerable población carcelaria bajo condiciones por debajo del nivel aceptable y nada salubres, donde los prisioneros enfrentan abusos físicos y sexuales. ''La mayoría de los prisioneros sufre de malnutrición debido a una dieta insuficiente y languidece en celdas atestadas sin una atención médica adecuada. Algunos sufren abusos físicos y sexuales, típicamente por parte de otros presos, con el consentimiento de los guardias, o pasan largos períodos en celdas en solitario'', dice el reporte. ``Las inhumanas condiciones y las medidas de castigo tomadas contra los prisioneros han sido, en varias instancias, tan crueles que llegan al nivel de torturas''. Similares preocupaciones estuvieron planteadas en el reporte anual del departamento de Estado sobre Prácticas de Derechos Humanos, dado a conocer en marzo. ''Las condiciones de las prisiones siguen siendo difíciles y atentan contra la vida'', decía el reporte. ``El gobierno adujo que los prisioneros tenían derechos tales como visitas familiares, nutrición adecuada, pago por su trabajo, el derecho a solicitar libertad bajo palabra, y el derecho a ver al director de la prisión; sin embargo, en la práctica, las autoridades de policía y de las prisiones con frecuencia niegan esos derechos, y golpean, desatienden, aíslan y niegan tratamiento médico a los detenidos y a los prisioneros''. Roca, encarcelado en una prisión de seguridad máxima bajo cargos de sedición y liberado el año pasado, dijo que tales descripciones no captan completamente el horror. Sus primeros tres años los pasó en confinamiento en solitario en una celda tan estrecha ''que apenas tenía espacio para sentarme'', dijo él. El antiguo piloto de la Fuerza Aérea de Castro, veterano de la guerra en Angola, e hijo de un viejo líder del Partido Comunista cubano en los años cuarentas, dijo que las colchonetas de la prisión estaban infectadas de insectos, el agua con frecuencia estaba sucia, y las tuberías de desagüe constantemente tupidas, lo que provocaba inundaciones de aguas negras putrefactas, infectadas y fétidas que atraen enjambres de mosquitos. ''Es muy difícil poner en palabras cómo son las condiciones de la cárcel aquí'', dijo Roca. ``Uno tiene que vivirlo para creerlo. En realidad, la mayoría de los presos que estuvieron en aquella cárcel conmigo deben haberse muerto ya. Así de terrible era''. Con información de The Miami Herald.
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