En defensa del neoliberalismo

 

España, un paraíso para la jerarquía castrista

 

Pablo Alfonso
El Nuevo Herald

En los últimos años, España se ha convertido en una especie de paraíso para los familiares cercanos de los más altos dirigentes de la dictadura cubana que han establecido discretamente en este país prósperas empresas comerciales y estudiado en sus mejores universidades.

''Irse para Miami o cualquier otro país latinoamericano es muy fuerte, por eso prefieren Europa y en particular España donde no hay problemas de idioma'', indicó a El Nuevo Herald Delfín Fernández, un ex oficial de la contrainteligencia cubana que desertó en Madrid hace tres años.

Para escribir esta historia El Nuevo Herald entrevistó a varios ex funcionarios cubanos, casi todos residentes en España. Algunos hablaron sin ocultar su identidad, pero otros prefirieron mantenerse en el anonimato, fundamentalmente por dos razones: temor a represalias contra sus familiares en Cuba y también porque, para obtener su residencia española o normalizar su estatus legal en ese país, deben tener un pasaporte cubano vigente; algo que muchos no tienen y deben ir a renovar al consulado cubano en Madrid.

''Las consecuencias en ese caso son claras. Si hablas demasiado, no te renuevan el pasaporte y quedas aquí en una trampa legal'', explicó una fuente.

España no es sólo un lugar de residencia para familiares de la clase dirigente cubana, es también un lugar de recreo y plaza comercial.

Débora Castro Espín, hija de Raúl Castro, el número dos del régimen, con Vilma Espín, estuvo de visita en España a principios de mayo. Fue en realidad un viaje de turismo y negocios.

''La atendieron ejecutivos de una firma de equipos médicos de Bilbao, donde estuvo varios días y también visitó Valencia'', comentó otra fuente que conoce de cerca a la familia Castro-Espín.

Débora hizo el doctorado en Ingeniería Quimica aplicada a la alimentación en una universidad española hace algún tiempo.

Su esposo, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, también visita España frecuentemente. Casado con Débora desde hace 17 años, el matrimonio tiene dos hijos: Raúl y Vilma. Rodríguez se ha convertido en la mano derecha de Raúl y dirige la Quinta Sección del Ministerio de las Fuerzas Armadas, a cargo del aparato económico y financiero de las FAR.

''También administra negocios privados de Raúl y sus cuentas bancarias en el extranjero'', afirmó Fernández, quien como oficial de la contrainteligencia operando en el sector empresarial, conoció de cerca a Rodríguez, cuyo padre es el general de división Guillermo Rodríguez del Pozo.

Otra de las hijas de Raúl Castro, Mariela, también visitaba frecuentemente España, donde mantenía numerosas amistades entre los empresarios españoles. Pero desde su último matrimonio (el tercero), esta vez con un empresario siciliano, dedica su tiempo libre a visitar a sus suegros en Palermo.

En España vive un nieta reconocida de Fidel Castro y otros tres (trillizos) de los que existen pocas referencias familiares.

Los trillizos, que estudian en Valencia, son hijos de José Angel Castro y su esposa de apellido Odio, quienes viven en una residencia cerca del Parque Zoologico de La Habana. Según diversas fuentes, José Angel, de aproximadamente 52 años, es un hijo del gobernante cubano con una señora que murió hace algunos años en Cuba.

Por su parte, Mirta Castro Smirnova, hija de Fidel Castro Diaz-Balart y la rusa Olga Smirnova, estudia Física Nuclear en una universidad española. Ese matrimonio se disolvió hace algunos años y ''Fidelito'' esta casado ahora con María Victoria Barreiros, hija del ex general del MINIT Luis Barreiro, quien estuvo a cargo de los servicios cubanos de inteligencia hasta 1989.

Liset Ulloa, hasta no hace mucho nuera de Fidel Castro, tuvo menos suerte. Cuando abandonó Cuba se vio obligada a dejar en la isla a su hijo, ya que Castro personalmente impidió su salida del país.

Ulloa, quien fuera esposa de Antonio Castro Soto, vive ahora en Barcelona y está casada con un empresario español, mientras su pequeño hijo permanece en La Habana.

Ramón Castro Ruz, el hermano mayor del gobernante cubano, tambien tiene dos nietos en España. Uno de ellos, apodado ''Monchi'', administra en Tenerife un restaurante, propiedad de su tío Raúl.

El padre de ''Monchi'', Ramón Castro Rodríguez, es hijo de Ramón, a quien apodan ''Mongo'' Castro.

Otra de las hijas de Ramón, Oneida Castro Rodríguez, tiene un hijo estudiando en la Universidad Complutense de Madrid, según las fuentes.

Pero no todos estos privilegiados cubanos que viven en España o hacen turismo en Europa, pertenecen al clan de los Castro.

En Barcelona, está establecido desde hace algún tiempo Javier Leal, hijo del empresario estatal Eusebio Leal, historiador de La Habana. Leal hijo es propietario de una tienda de antigüedades que oferta reliquias y arte cubanos, y mantiene vínculos con la isla adonde viaja con frecuencia.

En ese mismo estatus están los hijos del comandante de la revolución Juan Almeida: Juan Antonio pasa su tiempo entre La Habana y Madrid, donde opera un restaurante y su hermano Juan Juan, es un próspero empresario en Cancún, México.

También el comandante de la revolución y ex ministro del Interior Ramiro Valdés tiene un hijo en España, aunque éste rompió con el régimen castrista. Ramiro Valdés hijo vive discretamente en la provincia de Palencia, región de Castilla-La Mancha, en compañía de su esposa e hija.

Entre los recién llegados a España se encuentra Lourdes Argivaes --sobrina de la legendaria guerrillera Celia Sánchez Manduley--, que está estableciendo un restaurante en Marbella. Lourdes, ex esposa de Ernesto Guevara March, quien a su vez es hijo de Ernesto ''Che'' Guevara, es hija de Miriam Sánchez Manduley y José Argivaes.

España se ha convertido en un lugar seguro y discreto no sólo para los hijos y familiares de las altas figuras de la dictadura cubana, sino también para muchos ex agentes de la inteligencia y del aparato militar cubano.

Uno de los más notables es el ex coronel Héctor Carbonell, conocido como ''El Güiro'', quien en 1989 fue condenado a 10 años de cárcel en la nombrada Causa Dos, junto al ex-ministro del Interior José Abrahantes y otros altos oficiales del Ministerio del Interior.

Según las fuentes, Carbonell escapó de Cuba después de la oscura muerte de Abrahantes en la prisión de Guanajay. Utilizando el nombre de Juan Villegas, aprovechó un pase para burlar los controles de Inmigración. Pero en conversación con El Nuevo Herald, aseguró que salió de Cuba legalmente, tras cumplir la mitad de su condena y declinó responder otras preguntas