En defensa del neoliberalismo

Los peligros de la actual situación mundial
Francisco Pérez Cort
és
Clermont, Florida, USA

La Administración Obama está tendiendo puentes de plata para nuestros enemigos, no para que huyan, sino con la ingenua intensión de lograr que aquellos que nos odian se acerquen a conversar con nosotros civilizadamente en una mesa de diálogo. Ese es, francamente, un error suicida. Nuestros enemigos (los hermanos Castro, Hugo Chávez, Hamas, Hezbola, la ETA, las FARC, Kim Il Yong, Al Qaeda, la teocracia iraní, los talibanes y en cierta medida, hasta ciertos sectores de China y Rusia) no quieren negociar con nosotros, quieren simplemente destruirnos.
 
En sus 233 años de existencia como nación independiente jamás los Estados Unidos habían afrontado peligros tan mortales, ni tan numerosos. Ni siquiera en los tiempos de Pearl Harbor habían tenido los estadounidenses tantos enemigos diseminados por el mundo, ni habían contado estos adversarios con armas tan potentes como las que ahora poseen los enemigos de Norteamérica.
 
Se está configurando en torno a esta gran nación un cerco letal que se irá cerrando inexorablemente hasta concluir en el fatal jaque mate contra la Unión americana, por lo menos eso es lo que desean nuestros contrincantes y es lo que harán si no hacemos nada al respecto.  ¿Paranoia?  No lo creo.
 
Las amenazas que ponen en serio peligro la seguridad y hasta la misma existencia del pueblo estadounidense, son numerosas. La actual situación mundial es de una gravedad tal que debemos detenernos a observarla y tomar en cuenta los retos que nos presentan nuestros adversarios.
 
En Diciembre de 1991 al desaparecer la Unión Soviética todos respiramos aliviados ante la posibilidad real que se presentaba, de finalizar la Guerra Fría, dos años antes había sido derribado el  infame Muro de Berlín que por décadas dividió a la nación alemana, a Europa y al mundo en dos bloques antagónicos e irreconciliables. Todas las esperanzas de una paz duradera post comunismo, estallaron como pompas de jabón, todo fue solo un espejismo. Nuestros nobles deseos de Paz Mundial nos jugaron una mala pasada. Surgieron, como de la nada, nuevas amenazas, nuevos enemigos. Los lamentables y terribles hechos del 9-11 así lo demuestran.
 
Dieciocho años después de la desaparición del comunismo soviético, Rusia pretende recobrar su antigua posición de superpotencia y reta constantemente a los Estados Unidos en la arena internacional. Submarinos nucleares rusos, dotados de armas atómicas patrullan en aguas muy cercanas a las costas norteamericanas en misiones que el propio alto mando ruso califica de secretas.
 
Bombarderos estratégicos de Moscú realizan vuelos intercontinentales a aeródromos de La Habana y Caracas y no sabemos con certeza si estos aviones de guerra portan armas nucleares a bordo durante esos vuelos.
 
Al mismo tiempo el Gobierno ruso se alinea con Hugo Chávez y vende armas sofisticadas al demente payaso de Miraflores, lo que es visto con preocupación por varios gobiernos latinoamericanos, principalmente el de Colombia.  A Bogotá no le faltan razones para desconfiar de las verdaderas intenciones del autócrata de Caracas al lanzarse en esta loca carrera armamentista. Más de una vez el pintoresco payaso de Caracas ha amenazado con llevar a Venezuela a una absurda guerra contra su vecina Colombia.
 
El Kremlin, nostálgico quizás de glorias pasadas se pone belicoso y mostrando su indudable poderío militar, invade antiguas colonias soviéticas, como en el caso de la reciente guerra moscovita contra la Republica de Georgia, nación aliada de los Estados Unidos. Con estas acciones los rusos colocan a Norteamérica y a Occidente en general, en una situación verdaderamente embarazosa en las que se las tienen que ingeniar para detener con firmeza las provocaciones de Moscú sin chocar frontalmente con el Oso ruso. Los rusos vuelven a los tiempos de las confrontaciones al estilo de la crisis de Berlín en 1961.
 
Rusia se niega, también con frecuencia, a integrarse plenamente en los planes de colaboración y amistad que le brindan la OTAN y la Unión Europea, manteniendo un distanciamiento caprichoso y pueril que a veces hace retroceder el calendario mundial a los peores tiempos de la Guerra Fría. Con estos hechos Rusia eleva constantemente la temperatura de la situación internacional creando nuevas y peligrosas tensiones en el Planeta.
 
En el Lejano Oriente Estados Unidos enfrenta la enloquecida hostilidad de Kim Il Yong. El dictador norcoreano rechaza toda propuesta de mejoramiento de las relaciones entre Pyongyang y Washington. El gobierno de Corea del Norte hace caso omiso de las declaraciones y resoluciones de la ONU y se niega a integrarse a las normas civilizadas de convivencia entre las naciones. Kim Il Yong juega a la guerra nuclear y hace peligrosos e irresponsables malabarismos con sus misiles e instalaciones nucleares manteniendo al Mundo al borde del infarto porque nadie sabe qué planes se maquinan en una cabeza enloquecida por el odio, el poder absoluto y la enfermedad. Hace poco se rebeló la existencia de una nueva planta nuclear norcoreana que Pyongyang mantenía oculta bajo la manga.
 
China emerge en el horizonte como pujante potencia económica, disputándole a Japón el segundo lugar entre las economías del Mundo. Ya Beijing es la tercera economía del Orbe. Los chinos incrementan su influencia en la vida económica de Latinoamérica, rivalizando con los Estados Unidos por ganar los mercados latinos.  Además, China se está dotando de unas poderosísimas fuerzas armadas conforme a sus aspiraciones de convertirse en una potencia moderna en el Siglo XXI. Ya el Gigante Asiático ha visitado el cosmos, ingresando en el selecto grupo de naciones que han enviado seres humanos al espacio. De vez en cuando la posible declaración de Independencia de Taiwán surge como una amenaza a la paz en el Pacifico debido a las pretensiones chinas sobre la isla rebelde.  El gobierno chino ha advertido incluso de su disposición a usar la fuerza militar si Taipéi se declara independiente. Una invasión china a Taiwán pondría a los Estados Unidos en una situación sumamente difícil, la Nación norteamericana tendría que decidir si deja que China devore a Taiwán o ir a la guerra contra el Gigante asiático. Una guerra de tal magnitud, con el ineludible uso de armas nucleares, es prácticamente inimaginable. China es otro caso para mantener bajo la rigurosa observación del microscopio del Pentágono.
 
Aunque durante el Gobierno del Presidente Bush se logró evitar otro acto terrorista de la magnitud del11 de Septiembre, no obstante la posibilidad de que ocurra otra tragedia similar en suelo estadounidense no se ha descartado del todo. El siempre amenazante Bin Laden continúa intermitentemente enviando mensajes terroristas dirigidos a la población norteamericana advirtiendo de posibles actos punitivos devastadores contra esta Nación si los Estados Unidos continúan con su presencia en el Medio Oriente. El monumental peligro de que estas bandas terroristas islámicas se hagan con un arma nuclear portátil y la utilicen contra cualquier ciudad de Estados Unidos nos pone los pelos de punta a todos.
 
También en el territorio de  la antigua Persia existe un país gobernado por una teocracia medieval que aspira a ingresar en el ya numeroso club nuclear. Ese país es Irán.
 
El Presidente iraní, que tiene su propio plan de desarrollo de armas nucleares, aunque lo niega hasta el cansancio, ha amenazando públicamente con hacer desaparecer al Estado de Israel de la faz de la Tierra. Los hebreos por supuesto se preparan para defender su nación ateniéndose a aquello de " guerra avisada,......." 
 
Pero a pesar de los planes más o menos conocidos de hacerse con la bomba atómica y de sus descaradas declaraciones a favor de destruir al Estado judío los  ayatolahs iraníes siguen burlándose con desfachatez de las Naciones Unidas y de los gobiernos de no pocas potencias mundiales, que no logran encontrar la forma de meter en cintura al inasible régimen de Teherán.

En caso de ser atacado por Irán, Israel empleara todo su poderio militar, que no es poca cosa, contra quienes agredan a la nación judía los israelíes estarán en todo su legitimo derecho de defenderse.
 
De paso los modernos persas amenazan con atacar las bases militares norteamericanas en Europa lo que llevaría a la destrucción de esas bases militares y los iraníes provocarían con esos dementes ataques la inevitable represalia nuclear por parte de las potencias occidentales contra el régimen de Teherán. La región del Mediterráneo puede incendiarse en cualquier momento por culpa de los enloquecidos afanes nucleares y hegemónicos del Irán de los ayatolahs.
 
En América Latina se expande como un cáncer esa especie de locura colectiva que representa el llamado Socialismo del Siglo XXI, engendro macabro de un ridículo cacique venezolano con pretensiones de emperador andino. Los aliados chavistas del ALBA apoyan, a veces abierta y otras veces clandestinamente, a la narco guerrilla terrorista de las FARC, les suministran armas y protección en los territorios de varios de esos países aliados de Chávez y a la vez reciben de esa criminal guerrilla cuantiosos fondos monetarios provenientes del narcotráfico que financian las campañas electorales de varios políticos de las naciones agrupadas bajo la egida del payaso de Caracas. Su objetivo más inmediato, destruir la ejemplar democracia colombiana.

También hay que decir que Hugo Chávez ha llegado al extremo de albergar a terroristas musulmanes de Hamas y Hezbola en territorio venezolano, según informes de los servicios de inteligencia israelíes. El régimen de Caracas también colabora con los iraníes suministrándole uranio venezolano para el programa nuclear de Teherán. Por otra parte Chávez se gasta miles de millones de petrodólares en compras injustificadas de armamento en Rusia so pretexto de una increíble guerra contra Estados Unidos y Colombia.
 
El eterno diferendo entre La Habana y Washington amenaza con quedar olvidado gracias al acercamiento, sin condiciones previas, del inquilino de la Casa Blanca hacia el Régimen de La Habana, se pretende ignorar de un tirón 50 interminables años de dictadura comunista cubana. Como cubano me duele ver como se aleja cada vez más, la tradicional política norteamericana de apoyo y compromiso con la causa de la libertad y la democracia en Cuba. ¿Llegaremos a ver el día ignominioso en que el Air Force One aterrice en el aeropuerto internacional José Martí, de La Habana y el Presidente Obama estreche amistosamente la mano a uno de los hermanos Castro?

Las amenazas son variadas y elocuentes.

En Asia el enloquecido Kim Il Yong ha declarado públicamente en Pyongyang que lanzará un ataque sin piedad y devastador contra Corea del Sur, Japón y Norteamérica, si es atacado.
 
El Presidente Iraní ha dicho también públicamente que Israel debe desaparecer de la faz de la Tierra.
 
El más conocido de los terroristas internacionales, Osama Bin Laden, ha manifestado en más de una ocasión que Estados Unidos pagará muy caro su presencia militar en el Medio Oriente y su apoyo a Israel.
 
Recordemos las lecciones de la Historia, El Pacto de Munich no evitó la Segunda Guerra Mundial, ni contuvo a los nazis en su mortal avalancha por Europa. El Mundo tuvo que pagar un precio extremadamente elevado, decenas de millones de vidas se perdieron en esta conflagración Universal, cientos de ciudades europeas y asiáticas fueron convertidas en ruinas humeantes. El costo social, económico y humano fue incalculable. Los nazis ignoraron, despreciaron y finalmente agredieron a los que intentaron dialogar con ellos civilizadamente para evitar la guerra.
 
Las políticas de apaciguamiento no detienen a los agresores ni a los terroristas, eso solo los estimula a atacarnos.
 
El Presidente Barack Obama tiene la obligación de defender al pueblo estadounidense y a los aliados de Estados Unidos, debemos estar al lado de nuestros amigos.

Colombia, Israel, Corea del Sur, Taiwán deben ser apoyados y defendidos, sus enemigos también son nuestros enemigos. El Presidente Obama tiene la obligación impostergable de frustrar los intentos de nuestros enemigos de destruir nuestra civilización. Nos gusta nuestro modo de vida, amamos nuestra libertad y nuestra democracia y queremos preservarlas.

Brindarles a los terroristas y estados bandidos una mesa de negociaciones no es una opción razonable. Los asesinos, dictadores y vándalos no entienden de guantes blancos.
 
Debemos mostrar un puño de hierro a aquellos que desean nuestra destrucción. Tengamos nuestra mano extendida a nuestros enemigos si, pero empuñando en ella una espada.

No podemos subestimar a nuestros adversarios. La poderosa y civilizada Roma cayo' a manos de los barbaros germanos que vivían casi en el neolítico agrupados en tribus primitivas en los bosques de Europa.
 
Tal vez ha llegado el momento de ponernos paranoicos. O nos defendemos o somos aniquilados por nuestros adversarios, así de simple. 

 

 

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