En defensa del neoliberalismo

 

Los productivos vs. los improductivos

 

Walter E. Williams
Abril 27, 2005

“El Siglo Más Grande de la Historia: 25 Tendencias Milagrosas de los Pasados 100 Años” ("The Greatest Century That Ever Was: 25 Miraculous Trends of the Past 100 Years") es el apropiado título de un artículo de 1999 escrito por Stephen Moore y el fallecido Julian L. Simon y publicado por el Cato Institute, radicado en Washington. Destaquemos algunas de las cosas en las que los americanos han tenido un progreso fenomenal durante el siglo XX. Durante ese siglo, la esperanza de vida subió de 47 a 77 años. La mortalidad por enfermedades infecciosas cayó de 700 a 50 por cada 100,000 personas. Enfermedades de alta mortalidad como la tuberculosis, polio, fiebre tifoidea y tos ferina fueron virtualmente eliminadas. La mortalidad infantil bajó verticalmente.

El siglo XX fue testigo de un gran progreso material. Ajustado para la inflación, los activos de los hogares subieron de 6 billones de dólares a 41 billones de dólares entre 1945 y 1998. Hoy en día, más del 98% de los hogares americanos tienen teléfono, electricidad y un inodoro hidráulico. Más del 70% de los americanos poseen un vehículo, una vídeo casetera, un microonda, aire acondicionado, TV por cable, y lavadora y secadora. En 1900, ningún hogar tenía las comodidades modernas de hoy. Los americanos pobres de hoy tienen opciones que los millonarios de ayer sólo hubieran soñado, tales como teléfonos móviles, computadoras y televisores a color. Añadiendo a este progreso, la mayoría de los adultos tienen el doble del tiempo libre que sus contrapartes de inicios de siglo XX.

Usted dirá, “Williams, alguien tendría que ser un idiota para negar el progreso humano que los americanos han logrado durante el siglo XX. ¿Qué nos quiere decir?” Bueno, justamente que la gente productiva que ha hecho que este progreso sea posible muchas veces son pintados como villanos. Estoy hablando de los innovadores y de los que toman riesgos, en una palabra, de los empresarios. Los héroes de hoy son muchas veces vistos como las personas que atacan a los empresarios, entre ellos hay abogados, los políticos, la gente de los medios de comunicación, las organizaciones izquierdistas, los profesores universitarios y otros que a menudo contribuyen poco ó nada al progreso humano. Mi colega, Thomas Sowell, llama a los empresarios, científicos e inventores los que “hacen” y a sus atacantes los “habladores”.

Los charlatanes que atacan a los que hacen las cosas son ignorantes y superficiales y pueden construir frases bonitas y engañar así a los cándidos y a los desinformados, sea al público en general a través de los grandes medios de comunicación o los jueces y sus jurados. Por ejemplo, puede que un medicamento particular tenga grandes beneficios, como salvar a decenas de miles de vidas ó reducir el sufrimiento de decenas de miles de otras pero si unas pocas personas sufren o mueren, los charlatanes están listos para crucificar a esa compañía. Su primera acusación es avaricia corporativa.

El ataque a la industria farmacéutica es particularmente agresivo, dirigido por abogados buscando hacer una fortuna rápida como sus colegas que demandaron a la industria tabacalera y a Microsoft. Un blanco de los charlatanes de hoy es la compañía farmacéutica Merck, el fabricante de Vioxx, porque para algunos individuos plantea un riesgo incrementado de infarto y ataque cerebral. Pero para otros individuos, es un medicamento seguro y efectivo como analgésico contra el dolor de artritis. La pregunta operacional para cualquier medicamento es si sus beneficios exceden su costo, no si algunas personas se ven afectadas. Por otra parte, algunos pacientes estarían dispuestos a aceptar el riesgo de un infarto y ataque cerebral con tal de obtener alivio de una artritis dolorosa y postradora. ¿Por qué la FDA o el bufete del demandante tienen que evitar que ellos tomen ese medicamento?

Si desarrollamos la práctica de remover productos del mercado porque a algunas personas les hacen daño, nos podríamos morir de hambre. La anafilaxis es una reacción repentina, severa y potencialmente fatal que algunas personas tienen a alimentos tales como leche, trigo, soya, maní (cacahuates), pescado, crustáceos y huevos. Cada año, la anafilaxis inducida por alimentos envía a unas 30,000 personas a las salas de emergencia de los hospitales, y cerca de 200 de ellos mueren. Dado que tantas personas se intoxican con estos alimentos, ¿deberían ser removidos de los estantes de los supermercados? Y si no, ¿por qué no? La próxima vez que oigamos a un charlatán atacando a un hacedor, podríamos preguntarles: ¿Qué ha hecho usted por el progreso humano?

Traducción Alfonso Colombano