En defensa del neoliberalismo

 

La oposición trata de ser relevante

 

Cal Thomas

Tiene que ser desagradable perder especialmente cuando uno está acostumbrado a ganar. Los demócratas, que empezaron a perder en 1994 y han seguido perdiendo con creciente entusiasmo, han anunciado planes para una serie de “audiencias” en las que examinaran las políticas y conducta del gobierno de Bush

Esto pudiera ser bueno puesto que los individuos, al igual que los políticos, necesitan ser responsables ante alguien. Si las audiencias se realizan adecuadamente, sin rencor y en lo que parezcan ser los mejores intereses de la nación, los demócratas le estar haciendo un valioso servicio a su partido y a la nación. Pero si las audiencias se parecen a las que hizo el representante John Conyers el 8 de diciembre, que trató de presentar la votación en Ohio como fallida y, por consiguiente, cuestionar la legitimidad de la re-elección del presidente Bush, será vista como otra maniobra política y despreciada por la misma gente cuyo respeto los demócratas quisieran conquistar.   

Las audiencias deben empezar el mes que viene y sus organizadores dicen que los republicanos serán invitados a participar (les deseamos Buena suerte). Los temas que se han sugerido se parecen mucho a los que esperamos de los demócratas: abusos de contratos en Irak, errores de la administración en su utilización de la inteligencia antes de la guerra y desorientar en cuando a los costos del beneficio de las medicinas por receta para los beneficiarios de Medicare.

(Los demócratas debían tener cuidado con este ultimo punto puesto que fue un presidente demócrata, Lyndon Johnson, el que impuso Medicare en el Congreso  con la promesa de no costaría mucho. Además, se dijo que el proyectado beneficio costaría $9,000 millones para 1990. El costo real fue de  $67 ,0000 millones. Hoy, gracias al beneficio de las medicinas por receta del presidente Bush, sólo las proyecciones del costo de las medicinas por receta son de unos $540, 000 millones en 10  años.)

El senador Byron Dorgan, demócrata por Dakota del Norte, ha dicho, "No se trata de coger a alguien en un error, se trata de supervisar. Si el partido mayoritario no lo hace, nosotros lo haremos."

Sinceramente, esas promesas no significan mucho.

Supongamos que hablen seriamente. ¿Cómo debían enfocar sus audiencias de forma que mantuvieran a los republicanos como responsables, cumplieran con  su papel como “oposición leal” y ayudaran al país, si alguien se preocupara actualmente por algunas de esas cuestiones?

Empiecen con la guerra y lo que está detrás de todo esto. ¿Reconocen los demócratas la maldad como un concepto moral, o están dispuestos a negociarlo todo en su búsqueda del poder perdido? ¿Pueden los demócratas ir más allá del multiculturalismo y de las patéticamente ineficientes Naciones Unidas y confrontar la maldad, como lo hiciera en su momento uno de sus héroes, Harry Truman?

Dorgan sostuvo un retrato de Harry Truman durante una de las conferencias de prensa en el Congreso para anunciar las audiencias.  Pero Truman, que ordenó la obliteración de Hiroshima y Nagasaki con bombas atómicas para terminar  la Guerra con Japón y salvar vidas de soldados americanos,  está tan lejos del Partido Demócrata como el polo norte del polo sur. Los modernos demócratas tienen que liberarse del dominio del  MoveOn.org y Michael Moore y demostrar que se les puede confiar la seguridad de la nación diciendo cómo lucharían contra los terroristas y si estarían dispuestos a contemplar golpes preventivos contra un enemigo.

En relación con la Seguridad Social, otro tema anunciado para las audiencias. Los demócratas han insistido en que está a favor del sistema actual, que, al igual que Medicare, se dirige a la bancarrota – o impuestos sustancialmente mayores – si se mantienen las tendencias actuales. Simplemente no es creíble decir que no se debe tocar la Seguridad Social.

¿La educación? Los demócratas dicen que las audiencias se van a concentrar en el fracaso de los republicanos en financiar la ley de No Child Left Behind, que  demanda un sustancial aumento en el financiamiento de la educación.  Pero he aquí otra forma en que los demócratas pueden sorprender a los republicanos y conseguir resultados significativos: que se pronuncien a favor de que los pobres puedan escoger las escuelas a las que van sus hijos.

No lo van a hacer, por supuesto, porque eso pudiera costarles el apoyo de los poderosos sindicatos de maestros. Pero la realidad es que muchos maestros de las escuelas públicas están mandando a sus propios hijos a escuelas privadas,  liberar a los pobres de la prisión de las escuelas públicas fallidas les ganarían a los demócratas el agradecimiento de futuras generaciones.

Es probable que los demócratas no puedan concebir aceptar mis consejos, pero si están interesados en ayudar al público en vez de simplemente crearle problemas a los republicanos, debían abandonar su costumbre de hacer oposición sólo por oponerse a sus rivales políticos.

Traducido por AR