En defensa del neoliberalismo
 

Los abogados de los detenidos en Guantánamo - III
 

 

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El perfil de Mutairi es el ejemplo más descarado de la confianza de Levick en que la prensa se puede manipular con facilidad.  El sitio web lo describe a Mutari como miembro de una secta apolítica y pacífica de misioneros, y añade que había viajado a Afganistán en octubre del 2000 para “ejercer su ministerio en las mezquitas y escuelas pequeñas” de las regiones más pobres del país.

Levick hizo todos sus trabajos como socio de Tom Wilner y el bufete Shearman and Sterling.  Entre todos elaboraron el plan de litigio conjunto y relaciones públicas, en el que los juicios de Guantánamo ayudaban a los mensajes de relaciones públicas y a la inversa.  Todo esto puede ser legal, pero está lejos de ser ético.

Los abogados de Shearman and Sterling no son charlatanes que promocionan burdamente un producto barato, sino funcionarios bajo juramento de los tribunales que aceptan representar a combatientes extranjeros enemigos en tiempos de guerra, y ejercen en casos que afectan la manera cómo los soldados norteamericanos operan en los campos de batalla.   Una cosa es aceptar estos casos para conseguir un balance apropiado entre los asuntos relacionados con un debido proceso y cuestiones de seguridad nacional sin precedentes.  Otra, contratar a asesores de relaciones públicas y marketing para cambiar la imagen de financieros, soldados, instructores de armas y fabricantes de bombas sospechosos de pertenecer a al Qaida, todo lo cual es financiado con millones de dólares procedentes de un país extranjero vinculado a elementos antiamericanos y antiisraelíes de la política del Oriente Medio.

 Aunque se cometieron unos pocos errores cuando algunos de los detenidos en Guantánamo fueron hechos prisioneros en medio de la guerra, otros fueron capturados cuando todavía los AK47 humeaban en sus manos.  Cualquiera de los que han sido debidamente clasificados en los Tribunales de Revisión del Status de Combate como combatiente enemigo ilegal podría ser el próximo Mohamed Atta o Hani Hanjour, quienes, de haber sido capturado en el verano del 2001, habrían sido descritos por estos abogados como un pacífico estudiante de ingeniería de Hamburgo y un agradable joven saudita que soñaba con aprender a volar.  

La manera de tratar a los combatientes extranjeros enemigos guarda relación con la esencia del debate entre aquéllos que consideran el terrorismo como una serie de actos delictivos que deben litigarse en el sistema judicial, cada caso por separado, y los que lo contemplan como una guerra global donde el “paradigma delictivo” no es más efectivo contra los islamitas militantes cuya táctica principal es la de los asesinatos masivos que lo que hubiera sido la formulación de cargos contra Hitler para detener su marcha por Europa.   Michael Ratner y los abogados de Guantánamo fueron muy explícitos cuando declararon que los juicios de habeas corpus eran una táctica para impedir que los militares norteamericanos hicieran su trabajo.  Ratner se jactó de que “el litigio es muy duro (para Estados Unidos)….No se puede realizar un interrogatorio….con abogados”.  No, no se puede.  Literalmente, los abogados pueden hacer que nos maten. 

Es posible que nunca sepamos cuántos de los cientos de detenidos repatriados se reincorporaron a las acciones y enfrentaron a  Estados Unidos o a nuestros aliados gracias a los esfuerzos de los abogados de Guantánamo.  Se ha confirmado que unos 20 ex detenidos regresaron a los campos de batalla, de los cuales las fuerzas norteamericanas eliminaron a 12.  De los 8 detenidos que fueron enviados a Kuwait para la revisión de sus casos, todos fueron absueltos en los juicios, incluido Mutairi, quien ha concedido entrevistas de prensa en las que admite que fue herido en el levantamiento de noviembre del 2001 en Qala-I-Jangi.

Sólo un kuwaití, Adel al-Zamel fue enviado a prisión por los crímenes que cometió antes de trabajar para al-Wafa en Afgqanistán. Como miembro de una banda islámica que acechó, filmó y golpeó salvajemente a “adúlteras”, fue sentenciado a un año de prisión en el 2000 por haber atacado a una alumna de una institución mixta en el auto de ella.  Éstos son algunos de los hombres de que hablaba Tom Wilner cuando apareció en la televisión nacional y dijo con la mayor tranquilidad “Mis muchachos…amaban los Estados Unidos”.

El hombre que en realidad amaba los Estados Unidos se mantuvo firme y luchó para protegernos de los islamitas radicales.  En la solicitud de trabajo a la CIA, Mike Spann escribió: “Soy un hombre de acción que se siente personalmente responsable de hacer cambios en este mundo en la medida de mis posibilidades, porque de no hacerlos, nadie los hará”.  Debemos brindar nuestro apoyo irrestricto a los guerreros que aceptan responsabilidades personales cuando nadie más lo hace.

Permitir que los abogados subviertan la verdad y transformen la Constitución en un arma letal en manos de nuestros enemigos al tiempo que se hacen pasar por patriotas constituye una burla a los sacrificios de los patriotas verdaderos como Mike Spann.  Si los senadores Patrick Leahy y Arlen Specter, presidente y miembro, respectivamente, del Comité Judicial del Senado logran materializar su plan de trasladar los casos de combatientes enemigos a los tribunales federales, mucho lamentaremos el día que eliminamos las “zonas libres de abogados”

Debra Burlingame, ex abogada y directora de la Fundación del Monumento al World Trade Center, es la hermana de Charles F. “Chic” Burlingame III, piloto del vuelo 77 de American Airlines que fue estrellado contra el Pentágono el 11 de septiembre.
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Traducido por Félix de la Uz.

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